martes, 25 de marzo de 2014
Para llegar preparado
jueves, 1 de julio de 2010
Para entender Kenia mejor

Le ha tocado vivir una época difícil en el continente africano y lo cuenta de manera amena y sin demasiados eufemismos; repasa la historia actual de Kenia y, por lo menos a mí, me sirve para entender mejor el país y su gente. Pero no es la única mujer que me ha ayudado a entender Kenia mejor.
El año pasado leí “El río y la fuente” (The river and the source) de Margaret Ogola, doctora pediatra en un hospital de Nairobi. A diferencia del libro de Wangari Maathai (Unbowed), el de Ogoloa es una novela y tuvo tanto éxito desde su primera publicación que es lectura obligada para las escuelas secundarias del país. Para describir un poco la trama, el libro narra la vida de cuatro generaciones kenianas, desde antes de la independencia (y con un estilo de vida próximo al primitivo) hasta la generación actual con todos sus más y sus menos. Es un gran repaso a la vida, que en apenas 200 páginas logra demostrar que algunas decisiones en la juventud tendrán sus consecuencias o sus frutos más adelante.
Os recomiendo ambas lecturas (la primera sólo está en inglés) y estoy seguro que destrozaréis algunos prejuicios que los europeos (por hablar en primera persona) tenemos de los africanos. Y creo que además pasaréis un buen tiempo con ellos.
PD: Y si conocéis algún otro libro que pueda añadir a los recomendados, pues estaré encantado de conocerlos.
jueves, 17 de junio de 2010
Tiendas, empleos y demás

viernes, 7 de mayo de 2010
El mal de África
miércoles, 14 de enero de 2009
PAN

Mi primo le regaló a mi padre el libro de 365 recetas de pan, de Anne Sheasby. Hay recetas para todos los gustos, para todos los días, para todas las fiestas y para todas las "patologías". Tiene un extenso capítulo de panes sin gluten y otro de panes en panificadora; la suma de los cuales hace la creativa selección mía de "panes sin gluten en la panificadora". Y el resultado del primer invento fue un pan de queso y pipas -en la panificadora- que en lugar de pipas tenía nueces.
No hace falta decir que está buenísimo -ya no le queda casi nada de existencia- y que en breve intentaré otra combinación: el pan de té tropical, que no entiendo por qué se llama de té tropical cuando no hay té entre los ingredientes, pero sí mucha fruta seca y orejones.
Sólo espero que los panqués de am no instiguen a mis panes al suicidio.
martes, 27 de noviembre de 2007
Barioná, el hijo del trueno

Pasaron los años y lo que antes era un libro se convirtió en historia y de historia pasó a mito. Y del mito al olvido. Hasta que en una tertulia de café salió el tema. Los contertulios se afanaron en búsquedas y en llamadas para saber si realmente existía este libro, hasta dar con un ejemplar en una Universidad estadounidense -creo que Chicago, pero no estoy seguro-. Una vez allí el trabajo consistió en traducirlo y editarlo.
Hoy está en las librerías españolas de la mano de Voz de Papel y al parecer se ha sacado una segunda edición aumentada al conseguir uno de los manuscritos de 1940.
Para acabar y comentar algo de lo que cuenta el libro -hasta ahora sólo he hablado del libro- diré que Sartre fue uno de los actores esa noche; fue Baltasar. Si leéis el libro sabréis por qué. Por lo menos, yo también habría escogido ese personaje. No hay diálogo más impactante que el que tienen Baltasar y Barioná a la entrada de la cueva de Belén.
En fin, una visión de la Navidad mucho más real que las que tenemos por costumbre de ver en estas fechas. Y contada por un ateo, aunque cueste creerlo.