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viernes, 18 de abril de 2014

Yaya Village



Cada vez hay más alternativas para ir a entrenar en altitud, pero Yaya Village no es un destino más. Es un destino único. Y Run In Africa lo ha elegido entre muchos otros para ofrecer a sus clientes la oportunidad de entrenar en un lugar idílico.

Kaleab, etíope y fundador de la empresa Run In Africa, me cuenta que la labor de búsqueda fue larga y exhaustiva. No es fácil encontrar un hotel (o similar) que sea cómodo, seguro, económico (o al menos ajustado en el precio) y que cumpla todas las necesidades que requiere un atleta. Pero Yaya Village lo tiene casi todo. Ya verás.

Ideal para venir en familia (Foto: M. Rotich)

Está situado a las afueras de Addis Abeba, la capital de Etiopía. Si el tráfico no es horrible, se tarda una media hora en llegar desde el aeropuerto.  Atrás quedan los coches, la contaminación y el ajetreo de una ciudad con varios millones de habitantes. Fuera del Yaya Village, de hecho, hay demasiada tranquilidad (le iría bien un núcleo urbano cercano para ofrecer un poco de entretenimiento, pero seguro que con el tiempo llegará).

Así amanece en Yaya Village (Foto: M. Rotich)

La altitud de esta zona es considerable. Entre los 2600 y los 2700 metros sobre el nivel del mar, los entrenamientos cuestan una barbaridad. Pero se supone que al volver a casa el rendimiento será muchísimo mejor. De hecho, varios atletas africanos escogen este lugar para hacer sus preparaciones de cara a las competiciones más importantes. Ahora mismo está aquí Ayanleh Souleiman, de Djibuti, que acaba de proclamarse campeón del mundo de 1500m en pista cubierta. Y hace unos días se fue Abubaker Kaki, de Sudán, que también suele alojarse aquí con asiduidad. Algunos etíopes, como GenzebeDibaba, no duermen aquí pero vienen a utilizar el gimnasio. Y atletas extranjeros, como Ryan Hall, deciden vivirlo en sus propias carnes para ver las diferencias entre entrenar en Flagstaff o aquí. Y el lunes, en la maratón de Boston, veremos si le ha salido bien.

Y así sale la luna llena (Foto: M. Rotich)

Yaya Village cuenta con más de 20 habitaciones dobles, pensión completa, gimnasio (con sauna y baño de vapor) y un carril de 900 metros dentro de la parcela para hacer trotes de descarga o cualquier otro tipo de ejercicio. Por supuesto que no lo tiene todo y en la lista de “cosas pendientes” apuntaría que le hace falta llegar a un acuerdo con Bekele para que la pista no cueste 15$ por visita. Tampoco tiene un desayuno muy variado, aunque es suficiente. La piscina, que siempre da mucho juego, está en fase de construcción. Y en ocasiones se echa en falta un poco más de información sobre los circuitos por los que correr (la zona es bastante ondulada por los alrededores y cuesta encontrar caminos largos y llanos por los que hacer tiradas largas). Pero, en general, es un lugar idílico para entrenar. Sólo tienes que armarte de paciencia durante la primera semana hasta que te adaptes un poco a la altitud. A partir de ahí… a disfrutar como un enano del entorno y de su gente.

lunes, 17 de octubre de 2011

Els Àngels

El Santuario dels Àngels está cerca de Girona (unos 10 kilómetros) y constituye un buen plan para un día festivo. Como es habitual, está en lo alto de una colina y rodeado de naturaleza; aunque se puede subir por carretera, es más interesante hacer el recorrido corriendo por los corriols de montaña (a veces incluso caminando) y llegando algo cansado al destino.

Una vez arriba, se puede visitar el santuario (misas los festivos a las 12:30) y homenajearse con un buen desayuno a la sombra de los árboles. Este sol loco de otoño no perdona y en esa fecha, doce de octubre, se registró la temperatura más alta del año en l'Estartit. Y precisamente l'Estartit puede verse desde els Àngels así como las illes Medes, el golfo de Roses, el Cadí, el Montseny y muchos otros referentes de la orografía catalana.

Desayunando en el Santuari dels Àngels, con Ignasi F. e Ignasi C.

Lo cierto es que después del bocadillo de butifarra no es tan fácil seguir corriendo; no obstante, la aventura terminó siguiendo al trote hasta Bordils donde la familia de uno de los Igansi nos invitó a comer. Fue un día redondo.

martes, 5 de abril de 2011

Carreras y carreras


El pasado domingo se celebró en Barcelona la tradicional Cursa El Corte Inglés, que según los organizadores reunió a 58.847 participantes. La carrera nunca ha destacado por su carácter competitivo y sí por el popular, aunque se permite a los corredores que lo deseen el participar con su propio chip y hacer oficial su tiempo en meta. En este caso, los llegados a meta se reducen hasta 4358. No quiero negar el trabajo que hace El Corte Inglés en reunir a tantos participantes y organizar un festival por la ciudad con tantos actores, pero no sé si contarla como la carrera más numerosa de Europa.


En 2008 y 2009 corrí la media maratón de Goteborg, que se celebra en mayo, cierra las inscripciones en septiembre y el dorsal cuesta 445SEK (49,48€). El año pasado, terminaron la media maratón 38.459 corredores y si se utilizan las estadísitcas a su favor, participaron un total de 71.597, entre la media maratón y las carreras de niños.


Y para la próxima semana se celebra en Vancouver, Canadá, la Sun Run. La carrera de 10km cuesta 40 dólares canadienses (29,20€) y suelen correr 50.000 atletas. De hecho, poco faltó para que este año estuviéramos ahí Pablo Vega y yo, pero no pudo ser; quizá otro año.


¿Sois de los que os gusta correr en pruebas multitudinarias? ¿Corristeis la Cursa El Corte Inglés? Para los amantes de la estadística, quizá esta página de Wikipedia os resulte interesante: las carreras más concurridas del mundo.


PD: La Cursa El Corte Inglés es gratuita y permite las inscripciones hasta pocas horas antes del pistoletazo de salida.

martes, 15 de marzo de 2011

Treinando no Quênia


De todas as provas, a maratona é a que apresenta mais mística; de todos os países, o Quênia é que mais atenção dedica à maratona. Ter a oportunidade de se preparar para uma maratona no Quênia é um sonho de todo o atleta, seja qual for o seu nível.

Durante as últimas quatro semanas estive treinando no Quênia, na província do Vale do Rift, e posso afirmar que é um luxo; não um luxo em termos de conforto, que normalmente é escasso, mas sim um luxo para as pernas, os pulmões, o coração e, em especial, a companhia que se tem ao correr.

Así empieza el artículo que escribí para "Correr pelo Mundo", aunque yo lo hice en español y luego ellos lo tradujeron al portugués. Pero se lee bien, ¿no? Espero que lo disfrutéis; lo tenéis entero y con fotos aquí.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Correr en África

Sudáfrica no es el único país con una o varias carreras interesantes para descubrir. La verdad es que son archiconocidas las maratones de Nueva York, Londres, Berlín y muchas otras, pero ¿qué pasa con el continente africano? También tiene sus carreras aunque no suelen aparecer en los grandes tour-operadores que hacen el agosto con los corredores viajeros. He aquí una selección de las carreras más singulares que se pueden encontrar por el continente:
  • Two Oceans Race: de esta ultramaratón (56kms) sudafricana ya hablé ayer. Para mí, una carrera imprescindible en el corredor viajero. El ganador del año pasado pasó el 42,195 en 2h19'. (Abril)
  • Comrades: la ultra por excelencia, con 89kms de recorrido y 18.000 dorsales a la venta, que ya están agotados. También en Sudáfrica. El ganador del año pasado, Stephen Muzhingi, consiguió una media de 3'42". (Mayo)
  • Obudu Mountain Race: 11,25kms de subida por asfalto, desde los 800 hasta los 1600msnm, en Nigeria. Hace años podía ser una buena alternativa, pero desde hace dos ediciones es el campeonato de África de carreras de montaña y el nivel se ha disparado. El último en ganar fue Dinkesa, habitual del cross Español, que se llevó 50.000$. (Noviembre)
  • Great Ethiopian Race: 10kms oficiales en Addis Abeba, a 2000msnm. Es una carrera de élite para los primeros clasificados, con los mejores etíopes en la línea de salida, y una fiesta para los demás mortales. Cuenta con la organización de las otras Great Run, muy famosas en Gran Bretaña y también en Australia. (Noviembre)
  • Sao Silvestre Angola: una manera distinta de acabar el año, con una carrera que cuenta ya con 55 ediciones. Sus 10kms están homologados. (Diciembre)
  • Lewa marathon: en el parque nacional keniano de Lewa. No es una maratón para hacer marca, sólo para disfrutar de las vistas. Además, suele apretar mucho el calor pero se pueden ver rinocerontes durante la carrera; ¿hace falta decir más? (Mayo)
  • Nairobi marathon: pertenece a las Standard Chartered Marathons, que suelen coincidir con localidades donde nunca harás marca personal: Singapur, Hong Kong, Dubai, Kuala Lumpur, Bankok, etc. Nairobi está a 1700msnm, así que no es una maratón recomendable pero puede ser una buena anécdota para comentar. Por si acaso, también existe la media maratón y la carrera de 10kms. (Octubre)
  • Kigali Peace Marathon: maratón, media y carrera de relevos en la capital de Ruanda, sobre un circuito de 10,5kms. La mayoría de habitantes de la ciudad desconocen que existe esta carrera, pero pasar unas vacaciones en este desconocido país merece la pena. (Mayo)
Supongo que hay otras muchas, pero estas son las que ahora me vienen a la cabeza. Intentaré hacer un poco de búsqueda estos días y publicaré una segunda parte.

lunes, 11 de octubre de 2010

Iten-Eldoret

De Iten a Eldoret (desde Too Guest House hasta casa de Philip) hay exactamente 35km y éste fue el entrenamiento de ayer domingo; hay que reconocer que lo hice con pendiente a favor (desde los 2300 y pico de Iten a los escasos 2000 de Eldoret), en un tiempo de 2h11'18".



Sergio me acompañó un tramo, pero no todo porque ya está levantando el pie de cara a la maratón de Amsterdam del próximo domingo. Nos despertamos a las 6 de la mañana, como de costumbre, y tardamos algo más de lo habitual en ponernos en marcha. A las siete menos cuarto, sin desayuno en el cuerpo, empezamos un trote suave al lado de la carretera. Siendo domingo y tan pronto, la tranquilidad era absoluta. Ni siquiera mi corazón se impacientaba (el primer 5000 a 122, el segundo a 130...).

La mañana iba levantándose y la temperatura se acercaba a los 20ºC. Nosotros seguíamos a lo nuestro; qué fácil es correr en altitud si hace bajada: 20'48", 18'29", 19'07", 18'33"... Después de 20km me tocaba acelerar un poco y el recorrido ya no era tan favorable: 18'12" (en el 25 Sergio me dijo adiós y se subió a un matatu) y 17'39". Había cumplido 30km, la temperatura ya rondaba los 23 o 24ºC y la carretera se llenó de matatus, vendedores y devotos en peregrinación hacia sus respectivas iglesias. Ese último 5000 fue en 18'27" y como Sergio había llegado antes que yo a casa de Philip, me estaba esperando con un donuts de chocolate entre muchas otras viandas que desayunamos en compañía de los demás de la casa.

Total: 35km a más de 2000m de altitud, a 3'45" de ritmo medio y un pulso de 138, con un gasto energético de 1116kcal. Por la tarde espero adjuntar una imagen del recorrido.

El resto del día fue bastante tranquilo para recuperarme del esfuerzo y hoy lunes ya estoy de nuevo a la carga, aunque esta semana será un poco más suave y el viernes nos iremos de Kenia.

martes, 28 de septiembre de 2010

Empieza lo bueno

En Kenia, como en España, hay lugares mejores que otros para entrenar. Nairobi, por ejemplo, es nefasto excepto si se vive por la zona de Ngong Forest; en cambio, Madrid es una buena ciudad para practicar atletismo. Eldoret no es nada del otro mundo, pero a mí me resulta práctico porque tengo muchas amistades en ese lugar. A grandes rasgos, se puede decir que Eldoret es una ciudad pequeña y sólo en las afueras se encuentran buenos caminos para correr, pero también tiene pista de atletismo y todas las exigencias que un extranjero podría necesitar; pero no es el mejor lugar para entrenar.


El mejor lugar para preparar las carreras de larga distancia es Iten, a 30km de Eldoret. Iten es un pueblo de unos 4000 habitantes y posiblemente el que mayor ratio de medallistas olímpicos tenga por población o por kilómetro cuadrado. No tiene todas las comodidades de una ciudad como Eldoret, pero tiene todo lo que necesita un atleta: tranquilidad, altitud (2300m), compañeros de fatigas, pista de atletismo, caminos infinitos, dos supermercados y alojamientos de distintas categorías y precios. El único problema puede ser la soledad y por eso, cuando yo vengo solo a Kenia, me decanto por vivir en Eldoret.


Con Sergio es distinto. Hemos alquilado un par de habitaciones en el Too Guest House (too significa huésped en kalenjin, la tribu y lengua mayoritaria de esta zona del valle del Rift). Todas las habitaciones son sencillas, con cama y baño completo, a las que se accede desde la zona ajardinada del centro de la edificación. Desde fuera, el edificio no es bonito, porque es una muralla de un par de metros de alta, pero dentro todo cambia. El centro es un trozo de césped de 8x3, más o menos, y a los cuatro puntos cardinales se sitúan casitas (habitaciones) y la cocina-salón.


Durante el día, la vida se hace fuera, en el patio, donde el sol calienta muchísimo. Hoy, por ejemplo, al volver del trote matutino y después de la ducha, nos han sacado el desayuno a una mesita con dos sillas que hay en el porche. Ya han pasado más de dos horas y seguimos en el mismo porche, en las mismas sillas (ahora con el ordenador, ahora con algún libro...). El objetivo es disfrutar del entorno y dejar que las piernas se recuperen para las series de esta tarde. Creo que lo estamos consiguiendo.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La encerrona del monte Elgon

El monte Elgon es un volcán extinto situado entre Uganda y Kenia; gran parte de él forma parte del primer país y sólo unos cuantos kilómetros cuadrados son kenianos, aunque ambos países lo tienen catalogado como parque nacional. Nosotros visitamos el parque de Kenia.

Todos los parques nacionales de Kenia cobran 25$ por entrar (con el cambio del miércoles, 2100KSh) y, como nos quedamos a dormir, pagamos también 25$ por una "banda" o cabaña con baño, cocina y un par de camas, aunque una era de las grandes (en la foto, Sergio con las vistas desde el porche de la cabaña).

Llegar hasta la puerta de entrada Chorlim nos costó unos cuántos shillings y muchas más horas. De Eldoret a Kitale tardamos 2h30' (200KSh) porque cuando sólo llevábamos unos minutos, el matatu se quedó sin gasolina; y en Moi's bridge nos mandaron cambiar de matatu. Una vez en Kitale, esperamos una hora en que el siguiente matatu arrancara (50KSh) y unos treinta minutos hasta llegar a Endebess. Allí nos esperaban varias motos pero con una tuvimos bastante. Los tres montados, en veinte minutos (100KSh) llegamos al parque.

El parque dice tener muchos animales y el precio de la entrada sirve para mantenerlo en condiciones. En la puerta, nosotros preguntamos por los caminos que había y nos enseñaron un mapa (que costaba 450KSh y no quisimos comprar). Hay muy pocos caminos, pero todos muy bien marcados, según la señora que nos atendió, y accesibles en coche. Sólo algunos, marcados de manera discontinua, eran "footpath" (sendas para caminantes). Viendo el mapa y preguntando a la señora, nos convencimos que al día siguiente haríamos un trote (con ratos andando) de unos 30km, porque según el mapa era sencillo hacer esa vuelta. ¡¡¡Qué ilusos!!!


Nos despertamos a las 6 de la mañana, con la luz del amanecer, y bebimos un poco de agua como desayuno. Nuestras provisiones para el camino (que no duraría más de 3 horas) eran una cámera de fotos y un poco de papel higiénico. Y empezamos a correr. El primer tramo ya lo conocíamos del día anterior y fue sencillo, pero a medida que nos alejábamos, subíamos más (nuestra cabaña estaba a 2200m). De vez en cuando nos parábamos para hacer fotos o para decidir por dónde avanzar porque el barro lo ocupaba todo. Después de mucho tirar, encontramos una bifurcación señalizada y confirmamos que no estábamos perdidos (ese punto, el más alto de nuestra vuelta, estaba a 2740m). Empezamos a bajar y el camino era cada vez menos claro y, por supuesto, insuficiente para los coches. Avanzamos por un lado y se terminó; seguimos por otro, e igual. Yo sabía que estábamos en la senda correcta, pero ya no había más indicaciones y no era plan de seguir a tientas. Aunque desmoralizante, nos tocaba volver atrás; ¡¡y ya llevábamos 3 horas!!

La fatiga empezó a crear estragos y ya no corríamos, sólo andábamos. Al llegar al punto más alto (casi cinco horas después de empezar) buscamos el río que habíamos cruzado antes y, a sabiendas de los riesgos, bebimos su agua cristalina. Y seguimos camino hacia abajo. Ya no sacábamos fotos, ni mirábamos a los monos, ni hablábamos: sólo caminábamos, pero caminábamos rápido. Llegamos a cumplir las seis horas y casi las siete desde que empezamos: una paliza de cuidado.

Una ducha de agua caliente nos recompuso un poco, pero no fue suficiente. El camino de vuelta (la moto, los dos matatus, etc), transcurrieron más rápidos que a la ida, pero seguíamos tan cansados que no hablábamos. A llegar a Eldoret, ni siquiera cenamos y a las 9 ya estábamos en la cama. Hoy nos duele todo, pero tenemos que admitir que la experiencia ha sido entretenida. Calculo que hicimos casi 50km y, aunque no sea el mejor entrenamiento, es una buena sesión psicológica para la maratón.

PD: aunque vimos muchos excrementos de elefantes (como un centenar), no alcanzamos a ver ninguno de estos animales. Sólo cebras, antílopes, monos, muchos pájaros y algo parecido a ciervos pero más grandes.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Millenium Cross


Existen muchas maneras de hacer turismo en pocos días e incluso en pocas horas. Creo que ya comenté un día que en Barcelona vive un guía turístico atípico pero rentable: el guía-atleta (aquí sus rutas y sus precios). Cuando sólo tienes unas horas en una ciudad y quieres visitar varios puntos o, simplemente, llevarte una idea general de cómo es, lo más productivo es salir a correr.


El año pasado recorrí la ladera del río Vardar en Skopje, una suerte de carril-bici que permite correr varios kilómetros sin muchos desniveles. Pero este año quería una vista general de la ciudad y subí (bueno, casi) a la Millenium Cross.


Cuando llegas a Skopje te sorprende que encima de una de las montañas que la rodean, la montaña Vodno, hay una cruz enorme. Si llegas de día, la cruz corona la montaña; y si llegas de noche ves una cruz de luces amarillas en mitad del cielo. Es la Millenium Cross, una cruz de 66 metros que se construyó en el año 2002 para conmemorar los 2000 años de cristiandad en Macedonia y en el mundo (así lo pone en Wikipedia, claro).


Al día siguiente de los 30km de Ohrid, que ya estaba en Skopje, me levanté temprano para empezar a subir la cuesta. Una carretera sencilla serpentea montaña arriba y, según parece, llega hasta arriba. Son bastantes kilómetros así que yo me quedé por el camino, en uno de los miradores que hay. Desde media montaña ya existe una panorámica genial sobre la ciudad; justo sonaron las 8 de la mañana cuando me estaba asomando al vacío y una neblina muy ligera se levantaba. Se podía ver el curso del río, el estadio hacia las afueras y la estación central del tren (que parece la de Girona, porque es elevada y en estilo comunista). También se ve el castillo y, lo que más sorprende, la nada. Fuera de la ciudad existe nada o casi nada y eso se comprueba unas horas más adelante cuando se despega en avión.


Con todo, el trote hacia la Millenium Cross fue una bonita experiencia pero espero el año que viene llegar arriba (o coger un taxi y hacer el turista).

jueves, 24 de junio de 2010

El autobús de Iten


Hace años, según me contaba Pablo Villalobos, un anuncio de Nike utilizaba alguna región alta de Kenia para hacer publicidad. Algún turista, en una zona rural, preguntaba al paisano a qué hora pasaba el autobús; y el paisano, viendo polvareda a lo lejos, contestaba que estaba al llegar.



La polvareda la creaba un pelotón de corredores que ocupaban toda la calzada y que, ciertamente, parecía un autobús. Y el sábado pasado yo me monté en ese autobús.



A las 5:40 de la mañana del sábado me sonó el despertador (estaba durmiendo en uno de los únicos alojamientos baratos de Iten por 500KSh la noche). Visita al baño, pantalón corto y camiseta aunque a esa hora todavía hace frío y a esperar el autobús. El autobús arrancó a las 6:10 en dirección a Tambach, por la carretera general y, ciertamente, ocupando toda la calzada. El sol quería asomarse pero las nubes bajas del fondo del valle del Kerio se lo impedían; en el pueblo había calma y sólo se escuchaban nuestras pisadas alejándose poco a poco de la zona habitada. Aunque estábamos a 2200m sobre el nivel del mar y recién levantados, la carretera descendía tanto que el primer 10.000 salió a 38'19" (y mi pulso medio en 126, madre mía que fino me estoy poniendo).



Pero ahí se acabó lo bueno. Llevábamos algunos kilómetros fuera de la carretera y las lluvias del viernes habían embarrado todo el trazado; además, empezaron las cuestas y las hostilidades. Sin atacar siquiera, los kenianos suben las cuestas mucho mejor que yo y me descolgué (bueno, nos descolgamos todos de todos, cada uno a su ritmo y yo pensando si no me iba a perder). El sol consiguió asomarse por encima de la montaña de Kabarnet, en un color naranja que pedía a gritos prestarle atención.



El segundo 10.000 se fue hasta 45'37" y por momentos maldecí haberme apuntado a tal locura. No es que fuera mal del todo, pero estaba hasta los mismísimos de subir cuestas embarradas. Por suerte me alcanzó un keniano bastante majo (ha hecho tres veces 2h13') que me animaba diciendo que ya quedaba poco para llegar a un camino más ancho y sólido. Y fue verdad. A partir del 21 o del 22, el camino era parecido a un carril-bici español y no demasiado ondulado. Me animé y volví a correr fluido (hice un kilómetro a 3'20") y me cansé y recuperé un trote cercano a los 4min/km.



Por entonces ya llevaba 1h40' corriendo y mi último bocado había sido la cena del día anterior; sin llegar a pájara, notaba que me faltaban un pelín de reservas y cada dos por tres le preguntaba a mi compañero dónde estaba el final de la vuelta. Buscaba referencias visuales que me indicaran que Iten estaba cerca, pero no conseguía verlas.



Incluso con esas sensaciones, le tercer 10.000 salió en 39'36" y la meta ya estaba al alcance. Unos minutillos más tarde descubrí que los compañeros de rodaje que había ido más rápido nos esperaban al pie de la carretera: fin del entrenamiento. Según el SUUNTO fueron 31,33km en 2h09'20" (4'08") y los buenos buenísimos (los de 2h06' y 2h07') hicieron sólo dos minutos menos que yo. Les felicité -y me felicitaron- y volví trotando hasta mi hotelito añadiendo cinco minutos más a un rodaje que tuvo como principal dificultad los 551m de desnivel positivo.



No sé acoplar el SUUNTO al GoogleEarth, así que sólo os adjunto una gráfica del pulso y el EPOC (algo así como el esfuerzo del entrenamiento); podéis ver que hasta mitad del entrenamiento voy bien, pero luego empiezo a flojear. ¿Fue la falta de desayuno? ¿Quizá que me pasé con las cuestas? ¿O sencillamente que no estoy ahora preparado para una maratón?

jueves, 10 de junio de 2010

Perderse

Aunque ya son muchos los entrenamientos que llevo hechos por los alrededores de Eldoret, siempre me gusta buscar nuevos caminos y conocer zonas nuevas pero... a veces me pierdo.

Esta zona del valle de Rift es una altiplanicie (un plano, pero muy alto) que no permite tomar demasiadas referencias visuales. Aunque la vista alcanza casi hasta el horizonte, todo es completamente igual: maizales, praderas, eucaliptus... y todos los caminos son del mismo color arcilloso. Así que el sol es quien marca las direcciones en función de la hora del día que sea.

Pero hoy me he perdido por completo. Quería hacer más o menos 20 kilómetros (a las 6am ya había hecho otros 12), y me animé a recorrer un camino que no había hecho antes. Como el camino parecía interesante y siempre iba girando a la derecha, esperaba encontrarme al cabo de poco con zonas conocidas, pero no ha sido así. Cuando he podido preguntar a alguien me he dado cuenta de que estaba muuuuy lejos. Al final, creo que me han salido 26 kilómetros. No está nada mal ahora que no preparo maratón.

martes, 18 de mayo de 2010

Floods

La mejor manera de aprender (o mejorar) un idioma es dándose de bruces contra las palabras. Floods era una palabra desconocida para mí hasta la semana pasada, pero ahora ya no se me olvidará; ya no es estación seca en Kenia y cuando llueve, diluvia. Eso significa que cuando llueve bastante (es decir, diluvia bastante) se producen inundaciones: floods.



La foto ilustra la calle donde vivo, después de una lluvia de menos de una hora. Están construyendo un cauce para canalizar el agua y así poder asfaltar la calle, pero hasta que no llegue ese día será imposible entrar en casa sin las zapatillas embarradas. Por otro lado, si llueve como ayer el agua desbordará y seguirá inundando las parcelas vecinas, donde algunos viven en chabolas metálicas.

Por suerte, Eldoret no es de las peores zonas para las “floods”, pero sí dificulta un poco el salir a correr. No es un tema de llegar mojado o no, sino de llegar de pie o no; las lluvias se concentran por la tarde y noche, casi nunca por la mañana, pero el suelo se queda embarrado hasta el día siguiente. Si uno se atreve a no utilizar las pocas carreteras asfaltadas (y llenas de matatus asesinos), se ve irremediablemente trasladado del atletismo al patinaje pseudo-artístico.

De entre todos los barros conocidos, en los caminos de Eldoret destacan dos: el empalagoso que cubre varios centímetros y el ultradeslizante que pretende ser invisible. El primero es previsible por su consistencia esponjosa y la abundancia de charcos que contiene; el peligro está en el segundo. El barro ultradeslizante es consecuencia del tipo de camino de Eldoret.

En la estación seca, los caminos son de tierra pero tan compactados que parecen de asfalto. Al llegar las lluvias, el agua no puede penetrar y formar barro, así que resbala hasta los laterales, pero en su camino va dejando una fina capa de agua sobre una superficie arcillosa. A simple vista, no está embarrado pero... No sólo se corre el peligro de resbalar continuamente sino que apenas se avanza: a las zapatillas les falta tracción y en lugar de correr hacia delante, la zapatilla resbala hacia atrás.

Por todo ello, la mayoría de mis entrenamientos de ahora transcurren por las carreteras, de las que me apeo cada vez que la acera (de tierra, claro) lo permite. Hoy haré un poco de pista; a ver qué tal se corre en ella.

domingo, 7 de febrero de 2010

Más Kapkoi

Hoy se celebra en Eldoret una media maratón. El plan inicial para el fin de semana era que Dan y yo durmiéramos en Iten el viernes y así el sábado de madrugada nos uniéramos a un grupo de varios atletas para hacer un rodaje progresivo de unos 35 kilómetros. Pero hemos cambiado; Dan quiere participar en la media maratón y a mí me da pereza ir sólo a Iten con un grupo que no conozco de nada. Kapkoi será la solución.

Al salir de la oficina de Ex-street children el viernes por la tarde, sabiendo que un matatu hasta Kapkoi nunca tardará menos de dos horas, me decido a ir en moto. Mientras el matatu cuesta 100KSh, negocio con el motorista que me llevará (aunque no sabe dónde está Kapkoi) el precio de 400KSh. Empieza la carrera; yo sé que el trayecto corto entre Eldoret y Kapkoi es de menos de 30 kilómetros, pero no conozco el camino. Son poco más de las seis de la tarde.

Seguimos la carretera hasta Kaptagat a la máxima velocidad que da la moto. Aprovecho para decir que las motos aquí son de calidad china y se venden en los supermercados por precios alrededor de los 700€. Al llegar a Kaptagat se termina el asfalto y empieza el camino de baches por dentro del bosque. Sobrepasamos las siete de la tarde, el cielo va oscureciendo; al fondo se ven relámpagos mientras algunas gotas caen sobre nuestras cabezas. Hace rato que no vemos gente, sólo algunas vacas de vez en cuando. Llegamos a alguna intersección y el motorista me pregunta hacia dónde debe ir; cómo si yo supiera el camino. De Kapkoi sólo conozco la casa de Japhet y la tienda donde compré saldo para el móvil mientras esperaba el matatu que me llevaba a Iten.

La oscuridad es absoluta y me acuerdo del maldito motorista que al salir de Eldoret sólo puso 100KSh de gasolina (un eurillo, poco más de un litro). Intento llamar a Dan pero su teléfono está fuera de cobertura (en casa de Japhet hay que salir para recibir llamadas). De repente encontramos alguien en el camino; no dice que Kapkoi está más adelante, pero no sabemos si hacerle mucho caso, parece borracho.

Llegamos a una tienda de carne-restaurante. El motorista me pregunta de nuevo y yo le contesto que esa tienda me suena, por decir algo. El aprovecha para preguntar en el interior si puede conseguir gasolina y un chico le dice que conoce dónde le venderán un poco, se monta en la moto y damos la vuelta. ¡POR FIN! Es tan oscuro que sólo me doy cuenta que estoy en Kapkoi cuando la moto da la vuelta y reconozco la tienda donde compré saldo. Empiezo a saltar de alegría (con cuidado, vamos tres en la moto). Ponemos gasolina de nuevo y le indico al motorista dónde queda la casa de Japhet.

El cuentakilómetros dice que hemos tardado 57 kilómetros en llegar: menudo rodeo. Siento lástima por el motorista y le pago 500KSh, aunque por otro lado pienso que me la ha jugado, porque yo escogí ir en moto para llegar antes y ya son más de la 8. Da igual, seguro que él lo ha pasado peor que yo.

Entro en casa de Japhet y se parten de risa cuando les cuento la aventura. Ya casi han terminado de preparar las pizzas y el queso que traigo de Eldoret llega en el momento justo. Disfrutamos la cena y a la cama.

El sábado por la mañana Dan me acompaña los primeros kilómetros del rodaje. Me toca tirada larga y la solución que habíamos decidido ayer era que podía ir corriendo de Kapkoi a Eldoret, así cambiaba los caminos de siempre y descubría que la mejor manera de unir Kapkoi con Eldoret es corriendo: ni motos ni matatus. El camino más corto es de 28 kilómetros y, si vas rapidito, son poco más de 1h40' (aunque tiene truco, por Kapkoi está a 2400m mientras que Eldoret a sólo 2000. Ha sido un entrenamiento para enmarcar, empezando los primeros 10 kilómetros a 38'12” como calentamiento. Los siguientes, a 33'50” (3'23”, más rápido que en el cross de Discovery) y los últimos 10, porque he seguido un poco por Eldoret para hacer por lo menos 30 kilómetros, a 34'50”. La media del entrenamiento, de 30,5kms, sale a 3'33”, con más de 20 kilómetros por debajo de 3'330”. Y hoy, a disfrutar de la media maratón de Eldoret como espectador.

domingo, 31 de enero de 2010

Kapkoi: la verdadera Kenia

Después de las series de mil en la pista de Iten, el jueves, visitamos un cyber para poner al día los e-mails y el blog. El negocio de enfrente era una peluquería y sabiendo que me hacía falta un corte de pelo, entré. Me daba un poco de miedo, hay que reconocerlo, pero el peluquero hizo un buen trabajo y se ganó una propina: afeitar y cortar por 80KSh (cuando el precio oficial es de 70KSh, 0,70€). El tema de conversación, una vez supieron que era español, se decantó por el fútbol (Barça, Madrid...) y por los jugadores españoles de la premier (Torres, Fàbregas...). Para hacerme el interesante, les dije que cuando tenía 15 años jugaba a fútbol y pude jugar contra Iniesta en un par de ocasiones (no les hablé de que ambos partidos los perdimos por 8 a 1); les pareció absurdo que me cambiara al atletismo, con la pasta que ganan los futbolistas.

Después compramos víveres y agua y montamos en un matatu superpoblado que nos llevaría hasta Kapkoi: 17kms, 60 minutos. Kapkoi es un pueblo que no sale en los mapas, un par de tiendas de servicios mínimos (saldo para el móvil, arroz, azúcar, leche y poco más), una escuela y alguna que otra casa diseminada por ahí. Es el pueblo de Japhet Korir, el keniano que suele vivir en Goteborg y buen amigo mío y de Dan; según me cuentan, también es el pueblo de Robert Cheruiyot, el que ganó 4 veces la maratón de Boston, pero en la Wikipedia dicen que nació en Kapsabet.

Kapkoi es un lugar ideal para entrenar. Las vistas quitan el aliento, el bosque por el que rodamos está lleno de monos y, en los días claros, se puede ver el polvo que levantan los elefantes allá a lo lejos, mientras se desplazan. Está a más de 2400m sobre el nivel del mar y carece de agua corriente, pero hay cobertura para el teléfono y la tierra es tan rica que no hace falta sembrar semillas en la granja, con que se dejen unas unidades por ahí esparcidas de la última cosecha, la lluvia las hará germinar de nuevo. Así es más o menos como funciona la granja de Japhet, unas 4 hectáreas de terreno y una casita de tres diminutas habitaciones, un salón confortable y una cocina que hace de recibidor.

Para no engañaros, os diré que cuesta un poco adaptarse. La comodidad de los grifos supera cualquier otro deseo; el agua está distribuida en bidones y para ducharse se calienta en el fuego, se añade agua fría, se va al baño (algo parecido a un probador de las tiendas de ropa) y uno se la va echando encima poco a poco. Para otras necesidades, un lavabo de obra está fuera de la casa; a esa altura, aunque estemos en Kenia, os puedo asegurar que está muy pero que muy frío y siempre hay un poco de miedo o algo parecido al saber que debajo tuyo tienes un hoyo de más de cinco metros de profundidad... y no sigo por respeto a los lectores, pero creo que os podéis hacer una idea.

Han sido dos días en Kapkoi, dos días muy divertidos donde la luna llena ofrecía una claridad inusual a la noche; dos días de entrenamiento no muy exigente para llegar con fuerzas al cross de hoy: la Discovery Race.

jueves, 28 de enero de 2010

Los futuros campeones

El entrenamiento de hoy ha sido en Iten, la cuna del atletismo mundial. A diferencia de la semana pasada, la pista estaba casi desierta y al terminar las series de mil (excelentes, por cierto), hemos coincidido con los colegiales que terminaban sus clases a mediodia. Era la hora de ir a casa y, por si lo dudabais, les apetece ir a casa corriendo.

miércoles, 13 de enero de 2010

El aterrizaje

Si la última entrada hablaba del despegue, ahora tengo que hablar del aterrizaje. Aunque salí con tres horas de retraso desde Barcelona y la escala en El Cairo era de sólo 1h50, el segundo avión también se retrasó y llegué por los pelos a cogerlo. Sobre la medianoche levantamos el vuelo y llegué poco antes de las 6 al aeropuerto Jomo Kenyatta de Nairobi. Estaba cansado, pero contento porque mis maletas llegaron a tiempo y con un taxi me dirigí al centro. Sin tiempo que perder, subí al primer matatu con dirección a Eldoret y empezó la odisea. Aunque la carretera está mejor que el año pasado, los 300kms se cubren en no menos de cinco horas y este año no vi ni cebras ni flamencos ni ningún otro animal; la estación seca se está resistiendo y todavía llueve día sí y día también.

Al llegar a Eldoret me encontré con antiguas amistades; ha pasado un año desde que me fui de aquí y todo sigue más o menos igual. Me pregunto cómo esta ciudad que en sí es un caos me puede gustar; supongo que la gente que he encontrado aquí es magnífica y que ha ocupado una parte muy importante de mi corazón. La verdad, no me importaría quedarme aquí por un tiempo...

Pero volvamos al relato de los acontecimientos. El domingo lo tenía organizado de una manera muy ocupada, pero quería correr después de dos días sin ponerme las zapatillas. Sabiendo que acababa de llegar a los 2000m de altitud, no quise exigirme demasiado y decidí salir por la mañana a trotar 10 kilómetros. Gracias a los Reyes Magos, ahora tengo un GPS que me dice más o menos los metros que corro y a qué velocidad voy. La gráfica de la altitud y de la velocidad está a continuación.

Teniendo en cuenta que es mi primera sesión en altitud y que realmente salí a trotar (a las 7 de Kenia, las 5 de España), me sorprendió bastante que el GPS dijera que el kilómetro 10 lo pasé en 41'40”. El lunes he descansado, porque no merece la pena ir demasiado deprisa, y poco a poco espero alcanzar el volumen adecuado para correr bien la maratón de Barcelona. El martes, 12kms y esta mañana sólo 11.

La próxima entrada, sobre los cambios que he encontrado en Ex-street children desde que nos despedimos el pasado mes de marzo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Fin de la primera semana


Aunque ya estamos a miércoles, la entrada hace referencia a la semana que terminó. Con 151kms de entrenamiento y tres sesiones de buena calidad, es un buen comienzo para preparar la maratón. Y tan bien comenzó este periodo, que el domingo nos fuimos de excursión.

Con la cercanía de las vacaciones de Navidad, el colectivo de antiguos alumnos del colegio organizó una excursión en la que dipositáramos un belén en el pico de una montaña. Tenía que ser un belén resistente a la intemperie y ligero para no dificultar el traslado hasta la cima, pero sin olvidar el toque artístico que lo haría singular. Dentro de una cueva de corcho, unos alambres representaban el nacimiento de Jesús y unos villancicos con el acompañamiento de una guitarra le daban la bienvenida a su nuevo asentamiento.


El camino, un manto de hojas otoñales, ofrecía unos paisajes de postal y la vista desde la cima, unos segundos sin aliento. Todo salió a pedir de boca y mientras yo bajé corriendo de la montaña y continué trotando por el llano, otros se apresuraron a hacer las butifarras: un manjar digno de excursionistas que clausuró la jornada. Las fotos dan fe de todo ello.



domingo, 1 de noviembre de 2009

El día a día

He empezado a trabajar en la UIC, pero sólo un día a la semana. Los demás días me aburro bastante y gracias a la compañía de Dan van pasado de manera más agradable. Él ya está recuperado de su maratón en Varsovia y juntos vamos metiendo kilómetros a las piernas. Tantos y tan bonitos, que una vez incluso nos llevamos la cámara para sacarnos fotos. He aquí algunas:





Como os podéis imaginar, colocábamos el temporizador y veníamos corriendo, y a veces no fue tan fácil conseguir el plano.


Luego, si es un día soleado, acabamos en la playa con un baño reconstituyente.

domingo, 7 de junio de 2009

Elegir la foto

El viernes pasado se celebró en el estadio Kipchoge Keino de Eldoret (Kenia) el campeonato nacional de secundaria. Aunque la pista es de arcilla y se eleva más de 2000 metros sobre el nivel del mar, los escolares demostraron que sus genes y sus ganas de entrenar tienen como resultado unas marcas estratosféricas.

Peter Kisorio, el hermano de Matthew Kisorio, ganó el 10.000 en 29'37"; Nelly Chebet, quinta en Amman, ganó el 5000 con 16'30"; David Mutinda hizo 1'51"7 en su serie de 800 mientras que Margaret Muthoni venció la suya con 2'10"1; la campeona júnior de África de 3000 obstáculos Elizabeth Mueni se reafirmó con 10'30"... y así durante el resto del fin de semana. Pero lo que llama la atención de la noticia publicada en el Daily Nation no son los resultados sino la foto que encabeza el escrito:


El de más a la derecha es Duncan Silindwa y quedó primero en los 10km marcha con un tiempo de 47'07". En España estaría el 4º del ránking júnior del año, a menos de un minuto de la marca que realizó Iván Pajuelo (46'29") en Castellón. Y la pregunta es: ¿marcharía descalzo como el resto de los participantes? Se sabe que muchos atletas africanos corren descalzos pero es la primera vez que veo a marchadores sin zapatillas y, sinceramente, no puedo evitar hacer una mueca de dolor.


jueves, 23 de abril de 2009

A.S.I.C.S.

Puede ser márketing, pero tiene su gancho. Nike se inspiró en la diosa Atenea Niké: la victoria. Podemos pensar que la victoria es lo único que premia Nike o lo único que persigue; es ambicioso pero no suficiente: no todos podemos ganar o, simplemente, la victoria no es siempre el objetivo.

Llevo unos días sin escribir una entrada porque estaba de retiro; y mañana me marcho a Alemania para correr la maratón de Hamburgo, sin que ganarla sea el objetivo. Sólo un mensaje puede agrupar ambas actividades y éste es el acrónimo de ASICS: Anima Sana In Corpore Sano. Resulta curioso el nombre de la marca nipona, que empezó por llamarse Onitsuka Tiger.

Aunque un retiro suele ser un poco aburrido, éstos tienen por costumbre desarrollarse en parajes de ensueño. Por lo tanto, entre meditación y meditación no había un plan mejor que salir a correr un rato y perderse entre tanta naturaleza. En este caso estuve cerca de Girona; podéis consultar las coordenadas de Google Earth para haceros una idea: 42,036N y 2,737E.

Y colocándome en una vertiente más mística, lo cierto es que se compite y entrena mejor cuando la cabeza y el cuerpo forman una unidad: nada más lejos que Anima Sana In Corpore Sano.

Y para terminar, un vídeo sobre los orígenes de ASICS: