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martes, 25 de marzo de 2014

Para llegar preparado

Antes de iniciar un viaje, y sobre todo si es un viaje a un destino tan fascinante como Etiopía, merece la pena prepararse. Comprar (o sacar de la biblioteca) una guía de viajes es una tarea casi obligada, pero no menos importante que leer libros o ver películas sobre el destino.

Recuerdo que hace años vi la película "Vete y vive" y que me impresionó mucho. Se trata de una de esas acciones humanitario-políticas que no sabes a ciencia cierta si ayudan más que entorpecen. Gracias a las descendencia de las doce tribus de Israel, 8000 etíopes tuvieron la oportunidad de emigrar hacia el país de la estrella de David. Pero no fue fácil. Creo que miraré de nuevo esta película antes de viajar.

En el tema libros, gracias a Ferran de Torres (gran regalo) me leí "Dios, el diablo y la aventura", la historia del misionero jesuita Pedro Páez que a punto estuvo de convertir la nación al catolicismo, después de pasar siete años prisionero en Yemen y de construir la primera casa (la iglesia) de dos pisos en Etiopía.

Y ahora tengo entre mis manos la primera novela de Marc Cornet (regalada por él mismo y dedicada) que se titula "Corrent cap a Bikila", una historia en 42 capítulos y 195 palabras.

Si queréis recomendarme algo más para preparar mi viaje a Etiopía que empezará dentro de menos de dos semanas, me haréis un gran favor. Y si queréis acompañarme, recordad que existe esta posibilidad y que sólo tenéis que poneros en contacto con la agencia Run In Africa.

martes, 7 de junio de 2011

Born to run

Resulta que nacimos para correr y que no dejamos de correr al envejecer sino que envejecemos porque dejamos de correr. Son muchísimas las historias que se entremezclan en el libro "Nacidos para correr" de Christopher McDougall, y no sabría decir cuál me ha sorprendido más.

No conocía nada de los tarahumaras y siempre pensé que el ultrafondo era el refugio de los que no podían correr una maratón a un ritmo decente; pero reconozco que el libro me ha abierto un poco los ojos y me ha entrado algo de curiosidad por el mundo del ultrafondo. Quién sabe si algún día de estos me animaré con una carrera así.

El libro toca un tema interesante como es el de correr descalzos (barefoot) y me gustaría comentar mi opinión al respecto. Como fisioterapeuta me encuentro con varias lesiones relacionadas con el deporte y a veces ya me pregunté si correr descalzo podía modificar algo (recuerdo que hace casi un año le comenté a Pablo Vega que lo probara, a ver si así conseguía que su ciática le molestara menos, pero no cambió mucho la cosa).

Es verdad que el pie es una gran obra de ingeniería (como dicen que lo definió Leonardo da Vinci) pero no podemos pretender que después de andar calzados durante años y décadas, descalzarnos sea una tarea fácil. Del mismo modo que al quitarnos una escayola tardamos varias semanas en recuperar la movilidad y el tono muscular, el pie requiere un entrenamiento adecuado, progresivo y continuado para ser capaz de correr descalzo. No respetar estos tiempos y cargas nos llevará directos a la lesión. Pero... ¿se puede conseguir? Yo estoy seguro que sí pero me surge otra pregunta más interesante: ¿merece la pena?


Aquí entramos en el mundo de la especulación, pero me atrevería a decir que sí; no con el objetivo de que corramos descalzos, pero sí para que corramos mejor. Me sorprendió leer que un estudio con gimnastas llegaba a la conclusión de que a menor dureza del suelo, más fuerte caían ellos. Nuestro miembro inferior está diseñado para amortiguar los impactos pero nos lo ahorraremos si debajo existe un cojín. Nuestro pie está diseñado para correr con la zona de los metatarsianos (se necesita un tendón de aquiles muy potente para soportar ese impacto) pero nos lo ahorraremos -pisaremos con el talón- sin debajo existe un cojín.

Los impactos de nuestro pie contra el suelo pueden ser amortiguados por la musculatura de la planta del pie junto al tendón de aquiles y demás músculos de la pantorrilla o ser transmitidos a través del calcáneo-astrágalo-tibia y demás huesos. Aunque nuestros huesos suelen ser duros y bien formados, no están diseñados para recibir estos impactos y la amortiguación de la zapatilla quizá sólo sirve para que pisemos todavía más fuerte. ¿Te has escuchado correr alguna vez? Haz la prueba: corre un poco con zapatillas y luego hazlo descalzo; ¿existe diferencia? 

Ahora llega lo difícil. Esprintar o correr una distancia corta no cuesta mucho, pero ¿se puede correr así una maratón? Lo cierto es que será necesario mucho entrenamiento y un peso bajo siempre será una ventaja, pero no lo veo imposible y, en cambio, lo veo beneficioso. ¿Os molesta que al veros correr alguien -a veces médicos- comente que vuestras rodillas estarán destrozadas dentro de unos años? Pues la solución está en nuestros pies. No te emociones y salgas a correr descalzo por un terreno desconocido, pero añade algún trote suave y corto semanalmente; auméntalo con el paso de las semanas y súmale subidas, escaleras y saltos a la cuerda. Y si las FiveFingers te parecen muy caras (que lo son), cómprate unas chanclas con velcro o algo parecido.


Yo cometí el error de precipitarme. ¿Os acordáis de mis problemas de pies en la maratón de Barcelona? Pensé que con sólo calzarme unas zapatillas ligeras era suficiente para correr mejor, pero me faltaba entrenamiento. El error no fue tanto correr con las HyperSpeed sino entrenar con otras más gruesas. Pero ya le estoy poniendo remedio y espero que mi pisada mejore mucho en los próximos meses.

martes, 24 de mayo de 2011

Tardes de lectura

Con el buen tiempo, es más fácil leer. Por lo menos me es más fácil a mí (en la playa, en la terraza, en el salón mientras la ventana está bien abierta y corre la brisa...). Pero también es más fácil si la lectura es buena y engancha.


Ahora mismo estoy con "Nacidos para correr" (Born to run), el libro éxito de ventas que escribió Christopher McDougall sobre los corredores tarahumara y los americanos fanáticos del ultrafondo. Reconozco que me tiene emocionado este libro y, al terminarlo, os comentaré lo que me ha parecido y las consecuencias que puede acarrear su lectura. Pero esto no es todo.






Justo el mismo día que me prestaron este libro, me llegó por correo mi última compra: "Running: a global history", del noruego Thor Gotaas. Son sólo 348 páginas de letra a tamaño ocho y sin fotos (y en inlgés), pero tiene una pinta genial. Es un ensayo de la historia del correr, desde los correos tipo Filípides -que en todas las culturas existieron y recibieron diferentes nombres- hasta el boom del corredor popular, pasando por las carreras más raras y largas del mundo y el fenómeno africano. Si os interesa un poco de información, en este artículo del "The Guardian" el mismo Christopher McDougall habla del libro de Thor Gotaas, que acaba criticando un poco porque cuenta muchas historias pero profundiza poco en ellas. Una lástima, sin duda, pero no por eso menos interesante. Y quizá despierte el olfato de algún investigador en temas de correr.

lunes, 7 de febrero de 2011

El factor humano


Este libro de John Carlin sobre la vida de Nelson Mandela y el partido que salvó una nación, fue uno de los regalos que tuve de los Reyes Magos y acabo de terminarlo. Ya antes había visto la película Invictus y sabía que Sudáfrica ganó el campeonato del mundo de rugby de 1995, pero éste es sólo uno de los muchos detalles que hacen el libro interesante.

Mi conocimiento de historia no es muy bueno (fue mi peor asignatura en selectividad) y leer sobre personajes que han puesto un grano de arena en el devenir actual me resulta muy agradable y descubridor. Me ha sorprendido Mandela, de verdad. Y me ha gustado cómo John Carlin ha enfocado el libro, centrándose en la capacidad que tenía Mandela de conectar con las otras personas.

Me ha gustado también conocer algo más de Sudáfrica y me ha entrado el gusanillo de visitar este país. Reconozco que hace unos años intenté leer La Alianza, de James A. Michener, pero no fui capaz de acabarlo. Quizá ahora sí lo sería.

De todos modos, Sudáfrica organiza todas las primaveras una carrera a la que le tengo ganas: la Two Oceans Race ("The world's most beautiful marathon"). Son 56 kilómetros de gran nivel pero con unos paisajes de dejar sin aliento por los alrededores de Ciudad del Cabo. Este año se celebra el fin de semana del 22 y 23 de abril -todavía hay dorsales-, aunque no me cuadra bien. Pero, ¿qué os parecería ir el año que viene? Paralelamente, se organizan una media maratón y dos carreras de trail de 10 y 20kms, además de la típica fun run.

martes, 25 de enero de 2011

Correr

Jean Echenoz publicó hace unos meses el libro Correr, la vida de Emil Zatopek, la locomotora humana. Es corto, se lee muy rápido y da demasiada pena llegar al final. Reconozco que lo leí a pequeños sorbos, para hacerlo durar: sus 140 páginas me duraron casi dos semanas.


Como atleta se echan de menos más referencias al crono: qué tiempos hacía en las carreras, cómo eran sus entrenamientos (cuántos días a la semana, cuántos kilómetros...) e incluso cómo planificaba la temporada; pero como aficionado sobran las anécdotas: cómo cayó desmayado al correr demasiados metros sin respirar, cómo se rieron de él antes de la primera competición internacional y luego humilló al estadio, cómo pasó del más alto grado militar a ser basurero y cómo le vetaban la entrada a países como Francia o Brasil por culpa de los periódicos checos.


Es una obra fascinante, que descubre lo más humano del corredor más inhumano y, de vez en cuando, suelta perlas en boca de Zatopek como esta: "No tengo suficiente talento para correr y sonreír a la vez. Correré con un estilo perfecto cuando se valore la belleza de una carrera según un baremo, como en el patinaje artístico. Pero yo, de momento, lo que tengo que hacer es correr lo más rápido posible".


Y vaya si lo hacía: ganó los 5000, los 10000 y la maratón en los mismo Juegos Olímpicos de Helsinki, también varias distancias en campeonatos de Europa y se prodigó en carreras comerciales (siempre que los dirigentes de su país se lo permitían) como la San Silvestre de Sao Paulo o el cross de San Sebastián (en el hipódrome de Lasarte) de 1958. Pero si queréis saber algo que no contó Echenoz, leed la entrada de Ander Izaguirre y su tío-abuelo Patxi repartiendo txapelas por el mundo. ¿Os imagináis a Zatopek haciendo de barman?

miércoles, 7 de abril de 2010

De qué hablo cuando hablo de correr

Nunca he leído a Haruki Murakami (ni le conocía) pero la semana pasada me llamaron de COMràdio; hoy miércoles, dentro del programa EXTRARRADI, participaré en una tertulia sobre correr: por qué corremos y qué pensamos mientras corremos.



Me faltan una páginas para terminar el libro y puedo decir que me ha gustado. Comparto varias ideas con el autor; su visión es la del auténtico corredor popular:


"cuando recibo una crítica infundada de alguien, o cuando alguien de quien esperaba que aceptatra una mía no lo hace, corro un poco más de distancia que de costumbre. De este modo, me agoto un poco más, proporcionalmente a ese poco más de distancia que corro. Entonces vuelvo a cobrar conciencia de que soy una persona débil y con limitaciones. Me doy cuenta de ello de un modo físico y desde lo más hondo de mi ser. Y, desde el punto de vista del resultado, ese poco de distancia que he corrido de más, lo gano también en fortaleza física, aunque la ganancia sea sólo meramente simbólica. Cuando me enfado, oriento el enfado hacia mí. Cuando siento rabia, redirijo hacia mí esa rabia para intentar mejorar. Hasta ahora he vivido pensando así. Me esfuerzo por tragar todo eso en silencio, sin más, hasta el límite, para después intentar liberarlo es esos recipientes que son mis novelas, como una parte más de una historia."


Murakami es un personaje curioso, escritor casi por accidente y corredor por decisión propia. Lleva más de veinte maratones y suma más de 50 años, pero no se rinde. Sabe que su objetivo no son las medallas ni seguir batiendo sus marcas personales. Y le gusta viajar y aprovecha para correr; y su mejor anécdota es la que protagonizó en Grecia, cuando le invitaron para que hablara del país y se quiso desmarcar corriendo una mañana de Atenas hasta Maratón:


"Empiezo a plantearme seriamente qué necesidad tenía yo de venir tan lejos, desde Tokio hasta este bello país, para correr por esta peligrosísima carretera industrial que atraviesa este desolado paisaje. ¿Acaso no tenía nada mejor que hacer? En resumen: tres perros y once gatos . Ese ha sido el número total de animales que han perdido irremisiblemente la vida en el día de hoy a lo largo de la carrertera de Maratón. Me deprimo al sacar la cuenta".


Lo dicho: esta tarde a partir de las 18:05 estáis invitados a seguir la tertulia (aunque será en catalán) a través del dial de COMràdio de vuestra locaclidad o a través de internet aquí.


martes, 10 de junio de 2008

Filípides era vikingo


Siguiendo un consejo de Ander, mi padre me regaló el libro de Jorge González de Matauco titulado Filípides era vikingo. El autor, un abogado vasco al que le gusta correr, se embarca en la aventura de correr los maratones más inverosímiles de por el norte. El denominador común de estos maratones es que se celebren en territorios donde los vikingos moraron durante algún tiempo. A saber:
  • maratón de Spitsbergen (Islas Svalbard)
  • maratón de la Isla de Man
  • maratón del Círculo Polar Ártico (Groenlandia)
  • media maratón de Alderney (Islas del Canal)
  • maratón de Aland (Islas Aland)
  • maratón de Myvatn (Islandia)
  • maratón de Torshavn (Islas Feroe)
La aventura no tiene desperdicio e incluso provoca envidia. Las carreras, totalmente populares, reúnen únicamente a gente local y para ellos resulta gracioso que un español llegue hasta esas latitudes sólo para correr una maratón. Pero no todo resulta así de bueno.

El escrito está lleno de moralinas y, dados los estudios de derecho que tiene el autor, los continuos párrafos sobre derecho y demás datos de los territorios que visita acaban por hacerse pesados. La literatura de viajes tiene este inconveniente: lo que al autor puede parecerle importante o curioso, al lector puede resultarle superfluo e incluso aburido. Es difícil encontrar el equilibrio entre revelar datos y resultar entretenido; hay que buscar la manera de causarle interés al lector con algo que aparentemente es trivial. Y no todo el mundo lo consigue.

Si se me permite una comparación, os diré que Los sótanos del Mundo cumple con creces lo que la literatura de viajes necesita: abrumar al lector con datos, historias, curiosidades e incluso vivencias personales y no hacerse pesado en ningún momento.

Aunque los relatos sobre las maratones que se incluyen en Filípides era vikingo resultan entretenidos, el balance final es de un libro pesado y aburrido que no pasa de ser anecdótico.


viernes, 7 de marzo de 2008

100 años de maratón olímpica

Hace ya varios años que los Reyes Magos me trajeron el libro de 100 años de maratón olímpica, de 1896 a 1996. Lo leí entonces y lo he releído ahora, desde la victoria de Spiridon Louis en Atenas hasta el cuarto puesto de Martín Fiz en Atlanta, con victoria de Josia Thugwane.

El libro, un buen trabajo de recopilación histórica, narra incotables anécdotas relacionadas con la maratón: por qué 42,195kms, cómo fueron los primeros años, cuándo empezó la maratón para mujeres, quién se hizo famoso ganando y quién se hizo famoso por no ganar...

Un ejemplo fue Dorando Pietri, pastelero italiano, que necesitó más de 9 minutos para recorrer los últimos 325 metros de la maratón de los JJ.OO. de Londres 1908. Un golpe de calor le dejó KO al entrar en el estadio y, ante tal acontecimiento, los jueces le arroparon y ayudaron a llegar a meta. Fue el primero en cruzarla, pero fue descalificado. Y la Reina de Inglaterra se entristeció tanto que le regaló una copa de plata en compensación.

También resulta interesante comparar las condiciones en las que se disputaron las maratones, desde las que se hacían a mediodía, hasta la nocturna de Roma 1960. Las que fueron a nivel del mar y la que se celebró en México.

La lectura resulta amena y muy entretenida; en algunos capítulos, incluso decepciona terminar el relato. Se descubren nuevos héroes parcialmente olvidados y se rememoran las epopeyas de los primeros maratonianos.

martes, 5 de febrero de 2008

¡Filípides existe!

Empecé a entrenar con Antonio Serrano en noviembre de 2002. Yo era un júnior de pueblo en la capital de España y Antonio me ayudó en casi todo. Poco a poco iba mejorando mis marcas personales y nuestra amistad se afianzó.

Al llegar el verano, conseguí el libro que publicó junto a Alfredo Varona y en su dedicatoria escribió lo siguiente:

"Espero que con la lectura de este libro te dé ámimos para ir subiendo del 1500 al maratón con el paso de los años. Un abrazo, Marc. Y sobre todo disfruta del atletismo."

Estoy dsifrutando con el atletismo; creo que nadie puede dudarlo. Y me he animado a correr maratones (en plural, porque faltan menos de 2 semanas para que haga la segunda). No sé si ha sido sólo el libro, creo que las muchas horas que he pasado con Antonio han ayudado mucho.

Lo cierto es que el libro engancha. Está dividido en 2 grandes partes: la de Alfredo Varona (periodista y atleta aficionado) que habla de todos y cada uno de los aspectos que reodean a la maratón y a los maratonianos; y la de Antonio Serrano, a modo de protagonista como atleta y entrenador.

Las anécdotas se cuentan por decenas. Los truquitos y supersticiones de cada corredor. Las manías de algunos que llevaban a la desesperación a otros. Y los éxitos y los fracasos de la más mítica de las distancias: cómo Antonio hizo récord de España en Berlín en 1994 (2h09'13") o cómo un viento huracanado en Amsterdam en 1996 mandó al traste la oportunidad de correr en 2h08' o menos.

Ahora lo está leyendo mi madre y yo suelo cogérselo para releerlo. La disposición en pequeños capítulos e historietas encuadradas, hace que la relectura sea fácil y adictiva.

A todos los que os apasiona la maratón y a todos los que no entendéis cómo alguien puede estar tan loco como para correr (o andar) durante 42kms, os recomiendo este libro. Y con él empiezo una nueva categoría titulada "libros sobre deporte".

ISBN: 978-84-206-6797-3
Madrid, Alianza editorial S.A. Noviembre 2001.
320 páginas (23x16). Rústica.