Sólo dos semanas después del campeonato de España de maratón se ha celebrado el campeonato de España de cross por clubes. El escenario, el hipódromo de la Zarzuela, ha acogido a más de 2500 atletas repartidos en las distintas categorías.
Mi equipo, el RAYET- Guadalajara, decidió presentar un equipo fuerte en el cross largo y uno menos fuerte en el cross corto. A mí me dieron a elegir, y escogí el corto. Nunca en mi vida había corrido un cross corto (y menos después de una maratón) pero lo preferí mucho más a correr 12kms.
El cross corto tiene su gracia: son 4kms y no hay tregua. Se sale fuerte -se debe salir fuerte-, se continúa fuerte y se acaba fuerte. Ésta es la teoría.
Ésta fue mi práctica: salí con calma y a la primera curva, como si fuéramos los coches de la fórmula 1, se produjo una colisión múltiple. Yo no veía el circuito, sólo seguía a los de delante, y de repente se pararon. Parecía la entrada al Corte Inglés el primer día de rebajas: empujones por aquí, empujones por allá... Pero avanzamos.
Después de este primer percance, aproveché un tramo más ancho para situarme más adelante. De repente me encontré cómodo, cerca de la cabeza y pensando en hacer algo grande. Pero supe contenerme. Pasado el ecuador de la prueba empecé a notar cierta fatiga y a duras penas evité que me adelantaran varios atletas. Las únicas fuerzas que me quedaban se gastaron en un sprin agónico para defender un "merecido" puesto 40.
Conclusión: prefiero correr maratones.
Los resultados, aquí.
Mi equipo, el RAYET- Guadalajara, decidió presentar un equipo fuerte en el cross largo y uno menos fuerte en el cross corto. A mí me dieron a elegir, y escogí el corto. Nunca en mi vida había corrido un cross corto (y menos después de una maratón) pero lo preferí mucho más a correr 12kms.
El cross corto tiene su gracia: son 4kms y no hay tregua. Se sale fuerte -se debe salir fuerte-, se continúa fuerte y se acaba fuerte. Ésta es la teoría.
Ésta fue mi práctica: salí con calma y a la primera curva, como si fuéramos los coches de la fórmula 1, se produjo una colisión múltiple. Yo no veía el circuito, sólo seguía a los de delante, y de repente se pararon. Parecía la entrada al Corte Inglés el primer día de rebajas: empujones por aquí, empujones por allá... Pero avanzamos.
Después de este primer percance, aproveché un tramo más ancho para situarme más adelante. De repente me encontré cómodo, cerca de la cabeza y pensando en hacer algo grande. Pero supe contenerme. Pasado el ecuador de la prueba empecé a notar cierta fatiga y a duras penas evité que me adelantaran varios atletas. Las únicas fuerzas que me quedaban se gastaron en un sprin agónico para defender un "merecido" puesto 40.
Conclusión: prefiero correr maratones.
Los resultados, aquí.



