Muchos de los lectores de este blog conocen también el de mi hermana; algunos incluso han llegado al mío a través del suyo. La siguiente historia les sonará a todos ellos pero la copio aquí por si alguno no la había leído:
Hoy hay que decirlo:
Gracias a Dios, era la hora del café para los ocupantes de la oficina que se incendió.
Gracias a Dios, Liège no había llegado al aparcamiento cuando estalló la bomba.
Gracias a Dios, Eugenia y su futuro hijo ya habían salido del aparcamiento cuando estalló la bomba.
Gracias a Dios, la madre que pensaba amamantar a su bebé en uno de los coches que se calcinaron decidió ir a enseñar su retoño a las compañeras.
Gracias a Dios, Loren y María dejaron el coche media hora antes de la detonación.
Gracias a Dios, no había nadie sentado en los ordenadores de la secretaría de comunicación cuando reventó la ventana.
Gracias a Dios, Ana decidió no aparcar su coche al lado de la bomba.
Y gracias a Dios por toda la gente que no conozco pero que no estaba allí.
Por todo eso, porque no puede ganar el odio, doy gracias a Dios.
Mi hermana Mònica está estudiando el doctorado en la Universidad de Navarra y, gracias a Dios, la bomba sólo afectó su coche.
Hoy hay que decirlo:
Gracias a Dios, era la hora del café para los ocupantes de la oficina que se incendió.
Gracias a Dios, Liège no había llegado al aparcamiento cuando estalló la bomba.
Gracias a Dios, Eugenia y su futuro hijo ya habían salido del aparcamiento cuando estalló la bomba.
Gracias a Dios, la madre que pensaba amamantar a su bebé en uno de los coches que se calcinaron decidió ir a enseñar su retoño a las compañeras.
Gracias a Dios, Loren y María dejaron el coche media hora antes de la detonación.
Gracias a Dios, no había nadie sentado en los ordenadores de la secretaría de comunicación cuando reventó la ventana.
Gracias a Dios, Ana decidió no aparcar su coche al lado de la bomba.
Y gracias a Dios por toda la gente que no conozco pero que no estaba allí.
Por todo eso, porque no puede ganar el odio, doy gracias a Dios.
Mi hermana Mònica está estudiando el doctorado en la Universidad de Navarra y, gracias a Dios, la bomba sólo afectó su coche.


