martes, 6 de septiembre de 2011

Se acabó el mundial

Ya pasó el mundial de atletismo: ese que se ha celebrado en Corea del Sur, ese que las televisiones han ninguneado y, como dirán algunos, ese que ha sido el peor mundial de la historia para España. Todo ello es cierto, pero simplificarlo así es quedarse muy corto.

El atletismo es un deporte universal, el más sencillo de practicar (si nos olvidamos por un momento de concursos como el salto con pértiga o el lanzamiento de martillo) y donde los medio técnicos tienen sólo una parte de la razón del éxito. Quizá ésta sea la lectura que hay que sacar de este mundial; ni Kenia ni Jamaica tienen las mejores becas o los mejores campus universitarios para que sus atletas lleguen al máximo nivel, pero se han llevado gran parte de las medallas en fondo y en velocidad, respectivamente. 

Ahora resulta que España sólo ha conseguido una medalla de bronce y un cuarto puesto. O antes éramos muy buenos y se ha terminado la cosecha, o antes vivimos un espejismo al que podremos llamar "puerto" o "galgo" a partir de ahora. Seguramente habrá un poco de cada pero el futuro parece el mismo en ambas situaciones.

Yo también pienso que la federación no es lo eficiente que debería, pero me pregunto si el sistema de becas puede cambiar nuestro nivel. A fin de cuentas, lo que ellos llaman "beca" es sólo un premio; sólo después de conseguir un gran resultado se animan a pagarte un poco y, en el caso de que no mantengas el nivel durante los próximos 18 meses, la beca se termina. No voy a negar que la beca es una buena ayuda, pero termina por convertirse en un objetivo per se: conseguida la beca, ya tengo 18 meses de tranquilidad. Pero llega el punto en que no se anda tan fino y la beca se acaba, el atletismo deja de ser rentable y los atletas se acercan a la cola del INEM. Hace sólo dos semanas leía en La Vanguardia que un tercio de los deportistas retirados está en paro. Quizá mejorando la economía española mejore nuestro atletismo (no soy economista ni vidente para saber esto), pero se agradecería por parte de la federación que se consiguieran ayudas más interesantes que las propias becas económicas. 

En el atletismo, a diferencia de otros deportes, no necesitamos tantas horas al día para entrenar; un trabajo a media jornada puede dar la estabilidad necesaria para que el atleta consiga, con el paso del tiempo, el máximo nivel que es capaz. E incluso me atrevería a decir que le mantendría alejado de la tentación del dopaje, porque sabe que su vida no depende únicamente del atletismo. 

No hace falta ir muy lejos en el tiempo para descubrir que los mejores atletas del mundo (Zátopek, Bannister, Bikila, etc.) eran trabajadores, estudiantes o funcionarios. Por lo tanto, y como conclusión, podemos culpar a la RFEA (Real Federación Española de Atletismo) del descalabro sufrido en este mundial de Corea pero la única manera que tenemos como atletas de remediar nuestro bajo rendimiento es buscando un trabajo compatible con nuestros entrenamientos y entrenar tan duro como nos sea posible, sin pensar que la federación moverá un dedo para ayudarnos. Más adelante, si de verdad somos buenos, quizá iremos al mundial y volveremos con una medalla; pero no conseguirlo nunca se considerará un fracaso.

5 comentarios:

del porvenir dijo...

Pues tienes más razón que un Santo, al margen de que nuestro mundial ha sido un petardo, se miren los resultados por dónde se miren.

RA dijo...

Si cuando hay competición no se llenan los estadios no podemos exigir que sean televisados, es cuestión de despertar más o menos interés incluso entre los que practicamos el atletismo. Con respecto a los resultados a la gente nos gusta ver que los nuestros están en la pomada, no hace falta que sean oro todas las veces, y para estar en la pomada no es necesario becas ni ser jamaicano, es cuestión de otras cosas, ¿ser más competitivos?, ¿estar más centrados en el deporte que en la jubilación?. Ah¡ y si la gente joven no viene apretando mal vamos.

mòmo dijo...

Lo de simplificar la palabra "simplificar", ¿es una metáfora?

Furacán dijo...

Completamente de acuerdo.

ERT dijo...

Interesante reflexión, Marc... Tú ya tienes el trabajo a media jornada: ¡a ver cuando logras la medalla!