miércoles 10 de febrero de 2010

Esto es Kenia

En sólo dos días (si no hay retrasos, claro) volveré a España. La última semana está dando mucho de sí y para seguir más o menos un orden, empezaré por la media maratón de Eldoret.


El domingo se celebró la media maratón de Eldoret, sólo una semana después del cross Discovery Kenya, así el doctor Rosa puede hacer mucho trabajo en dos semanas consecutivas y volver a Italia con los detalles de varios atletas en la agenda. Japhet Korir quedó el 18º con una marca de 1h03'32", que no está nada mal a 2000m de altura; no sé qué en qué puesto entró Dan (no tuve valor para contar tanto, claro) pero terminó en 1h11', que también está bastante bien. Después lo celebramos con arroz y lentejas y cada uno a su casa.



El lunes transcurrió sin sorpresas. Mi entrenador me dijo que esta semana me la tomara suave y como estaba muy cansado del fin de semana, sólo corrí un poco por la mañana. Mi idea era hacer unos 300 en Iten el martes pero... ESTO ES KENIA.


El martes por la mañana me llamaron de la Universidad Moi. Para el jueves teníamos un seminario sobre "el atletismo y su entorno" y me habían pedido si podía hacer una charla a los atletas sobre fisioterapia. Me pareció una idea estupenda y empecé a prepararme una presentación de PowerPoint para ese día (el jueves, acordaros). Total, que me llaman el martes cuando estaba a punto de irme a Iten para preguntarme si iría a la facultad, que el seminario se había cambiado de día y era hoy (martes).


Apurado, pensando que ya me tocaba hablar (eran poco más de las 8 de la mañana), cogí el portátil y me fui a la universidad. No sólo tuve tiempo de terminar mi presentación sino también de aburrirme un poco. El seminario empezó a las 10:30 y yo tenía que hablar después de comer.


Como la comida se retrasó y yo ya estaba un poco harto del cuento, les dije que podía hablar entonces y así me lo quitaba de encima. Accedieron, hablé (no se quejaron demasiado de mi inglés, aunque luego alguien me comentó que había palabros en mi PowerPoint) y empezó el turno de preguntas. Ahí pedimos tregua: todos los atletas tenían por lo menos una pregunta. ¿Oye, qué es este dolor que tengo aquí y que no me deja correr demasiado? La conferencia terminó y muchos atletas vinieron a hacerme sus respectivas preguntas. Salí del paso como pude y quedaron contentísimos. Ciertamente fue una experiencia muy entretenida y tengo que decir que si me dejan, me paso de los 30 minutos que tenía que hablar.


Pero me quedé sin entrenar ese día. Por la tarde hice algunas compras para los de casa y luego tenía una reunión para decidir dónde irá destinado el donativo que me habéis hecho llegar. Son unos 200€ y servirá para comprar material de primeros auxilios. Es un proyecto que está a punto de empezar e implica la escuela de enfermería de la Universidad Moi de Eldoret. Un día a la semana formarán a los "no tan niños" de Ex-street children en primeros auxilios y cuando tengan el conocimiento suficiente, formarán equipos de primeros auxilios para visitar los slumps de los alrededores de Eldoret.


Mañana tocará rodar un poco por la mañana y, después de hacer las maletas, viajar hasta Nairobi en matatu (es temporada baja y, en lugar de 750KSh, el viaje cuesta sólo 500). En Nairobi me encontraré con amigos españoles que hasta el día de hoy sólo conozco por e-mail, por teléfono y por su blog. Juntos cenaremos en la capital y antes de acostarme habrá llegado la hora de ir al aeropuerto. Mi vuelo es tan majo que despega a las 4:30am.

domingo 7 de febrero de 2010

Más Kapkoi

Hoy se celebra en Eldoret una media maratón. El plan inicial para el fin de semana era que Dan y yo durmiéramos en Iten el viernes y así el sábado de madrugada nos uniéramos a un grupo de varios atletas para hacer un rodaje progresivo de unos 35 kilómetros. Pero hemos cambiado; Dan quiere participar en la media maratón y a mí me da pereza ir sólo a Iten con un grupo que no conozco de nada. Kapkoi será la solución.

Al salir de la oficina de Ex-street children el viernes por la tarde, sabiendo que un matatu hasta Kapkoi nunca tardará menos de dos horas, me decido a ir en moto. Mientras el matatu cuesta 100KSh, negocio con el motorista que me llevará (aunque no sabe dónde está Kapkoi) el precio de 400KSh. Empieza la carrera; yo sé que el trayecto corto entre Eldoret y Kapkoi es de menos de 30 kilómetros, pero no conozco el camino. Son poco más de las seis de la tarde.

Seguimos la carretera hasta Kaptagat a la máxima velocidad que da la moto. Aprovecho para decir que las motos aquí son de calidad china y se venden en los supermercados por precios alrededor de los 700€. Al llegar a Kaptagat se termina el asfalto y empieza el camino de baches por dentro del bosque. Sobrepasamos las siete de la tarde, el cielo va oscureciendo; al fondo se ven relámpagos mientras algunas gotas caen sobre nuestras cabezas. Hace rato que no vemos gente, sólo algunas vacas de vez en cuando. Llegamos a alguna intersección y el motorista me pregunta hacia dónde debe ir; cómo si yo supiera el camino. De Kapkoi sólo conozco la casa de Japhet y la tienda donde compré saldo para el móvil mientras esperaba el matatu que me llevaba a Iten.

La oscuridad es absoluta y me acuerdo del maldito motorista que al salir de Eldoret sólo puso 100KSh de gasolina (un eurillo, poco más de un litro). Intento llamar a Dan pero su teléfono está fuera de cobertura (en casa de Japhet hay que salir para recibir llamadas). De repente encontramos alguien en el camino; no dice que Kapkoi está más adelante, pero no sabemos si hacerle mucho caso, parece borracho.

Llegamos a una tienda de carne-restaurante. El motorista me pregunta de nuevo y yo le contesto que esa tienda me suena, por decir algo. El aprovecha para preguntar en el interior si puede conseguir gasolina y un chico le dice que conoce dónde le venderán un poco, se monta en la moto y damos la vuelta. ¡POR FIN! Es tan oscuro que sólo me doy cuenta que estoy en Kapkoi cuando la moto da la vuelta y reconozco la tienda donde compré saldo. Empiezo a saltar de alegría (con cuidado, vamos tres en la moto). Ponemos gasolina de nuevo y le indico al motorista dónde queda la casa de Japhet.

El cuentakilómetros dice que hemos tardado 57 kilómetros en llegar: menudo rodeo. Siento lástima por el motorista y le pago 500KSh, aunque por otro lado pienso que me la ha jugado, porque yo escogí ir en moto para llegar antes y ya son más de la 8. Da igual, seguro que él lo ha pasado peor que yo.

Entro en casa de Japhet y se parten de risa cuando les cuento la aventura. Ya casi han terminado de preparar las pizzas y el queso que traigo de Eldoret llega en el momento justo. Disfrutamos la cena y a la cama.

El sábado por la mañana Dan me acompaña los primeros kilómetros del rodaje. Me toca tirada larga y la solución que habíamos decidido ayer era que podía ir corriendo de Kapkoi a Eldoret, así cambiaba los caminos de siempre y descubría que la mejor manera de unir Kapkoi con Eldoret es corriendo: ni motos ni matatus. El camino más corto es de 28 kilómetros y, si vas rapidito, son poco más de 1h40' (aunque tiene truco, por Kapkoi está a 2400m mientras que Eldoret a sólo 2000. Ha sido un entrenamiento para enmarcar, empezando los primeros 10 kilómetros a 38'12” como calentamiento. Los siguientes, a 33'50” (3'23”, más rápido que en el cross de Discovery) y los últimos 10, porque he seguido un poco por Eldoret para hacer por lo menos 30 kilómetros, a 34'50”. La media del entrenamiento, de 30,5kms, sale a 3'33”, con más de 20 kilómetros por debajo de 3'330”. Y hoy, a disfrutar de la media maratón de Eldoret como espectador.

viernes 5 de febrero de 2010

The african cyclist

Hace una año, antes de venir a Kenia, descubrí esta página web y el proyecto ambicioso y soñador de un neozelandés que quería introducir los "atletas" kenianos en el mundo del ciclismo: si son capaces de ganar el 70% de los maratones que se celebran en el mundo, ¿por qué no harán lo mismo encima de una bicicleta? Aunque la idea es buenísima, los patrocinadores no han querido colaborar y la página web ha quedado detenida. No hay manera de saber cómo está el proyecto y los e-mails que mando a Nicholas Leong son rebotados desde su servidor. Su última respuesta es del 27 de enero del 2009. Pero...



Los jueves suelo entrenar en Iten (a 30kms de Eldoret) y cada vez que recorro esa distancia en matatu adelantamos un grupo de diez o doce ciclistas. Algunos, los menos, llevan bicis de carretera; los demás, bicis de paseo originarias de la India y que no tienen cambio de marchas. Siempre les he querido sacar una foto, pero se me resisten (bueno, tengo gafe). La semana pasada alguien había manoseado mi cámara y estaba en modo nocturno; cuando me quise dar cuenta, la foto era un cuadro de luz blanca. Y ayer... la tarjeta de memoria estaba en el portátil. No sé si los volveré a ver y me intriga mucho su situación; ¿qué pensáis que podría hacer un keniano en el tour de Francia? ¿Y en una clásica? ¿Y en una contrarreloj o cronoescalada? ¿Sería un buen gregario?

martes 2 de febrero de 2010

Discovery Kenya cross country

Hace diecinueve años, el doctor Rosa se sacó de la manga una carrera en los alrededores de Eldoret. Era la manera de seleccionar qué atletas entrarían a formar parte del equipo “Discovery Kenya”. Los mejores eran invitados a vivir al campo de entrenamiento que FILA tenía en Kaptagat, recibían una esponsorización absoluta de la marca italiana y entrenaban mañana, mediodía y tarde para viajar meses más tarde a Europa o Estados Unidos y arrasar en todas las maratones. En ese proyecto inicial, Moses Tanui era la mano derecha de Rosa; eran los años 90.


Ahora, en el 2010, la carrera sigue presente en Eldoret pero está en manos de Nike y no es coto exclusivo del doctor Rosa; todos los mánagers que quieran conocer las nuevas promesas del atletismo mundial están ahí presentes. Y hay mucho que ver.


Las carreras empiezan sobre las 9 de la mañana. El Sports Club de Eldoret se llena de niños y niñas, vestidos de calle y sin zapatos, que ostentan un dorsal de color naranja sobre el pecho. Abundan los vestidos de flores en las niñas y los pantalones de vestir en los niños; cualquier ropa es buena para demostrar al mundo entero que la calidad está en la persona, no en los complementos. ¡Y cuánto nos cuesta aprenderlo!


Después de los niños, que corrían dos kilómetros, empiezan algunas categorías mayores como cadetes y juniors, aunque no queda muy clara la separación. Lo habitual en Kenya es que las carreras se anuncien por kilómetros, no por categorías. Está la de 4, la de 6, la de 8 y la de 12. Y yo corrí la de doce.


Participar en un cross en Eldoret supone la realización de un sueño. Estar en la línea de salida, a dos mil metros de altura, rodeado de los mejores corredores de cross y maratón y viendo alrededor sólo cuatro o cinco mzungus, permiten dudar un poco. Por un momento pienso que estoy en el lugar equivocado pero luego entiendo que no. Es el lugar indicado, pero hace falta tomárselo con calma. Mi carrera no va con los primeros, ni siquiera con el pelotón, aunque mi amigo Philip se encapriche en preguntarme qué premio hay para el ganador. Mi carrera consiste en disfrutar el momento, escuchar mi cuerpo y exigirle el máximo sin importarme que detrás mío apenas haya nadie. Y empezamos.
La primera vuelta (son seis vueltas de dos kilómetros) es una estampida. Si no voy el último, poco me falta; pero mantengo el tipo, alcanzo mi ritmo crucero y poco a poco adelanto a varios atletas. Lo que más rabia me da es que se retiren delante de mí o, más aún, que al verse adelantados por un mzungu aceleren de manera descontrolada durante veinte o treinta metros. Lo cierto es que me da rabia pero se convierte en un entretenimiento. A algunos atletas les adelanté cinco o seis veces.


Van pasando las vueltas, sigo adelantado atletas y, aunque paso un poco de crisis en la cuarta vuelta, me recupero y en la sexta sueño volar: adelanto por lo menos a diez atletas y ya no tienen fuerzas para esprintar cuando les adelanta el mzungu. Llego a meta en 40'54” (si son 12km, la media sale a 3'24”); el ganador, Joel Kimurer, ha tardado sólo 36'14”. Pero soy el primer mzungu; los demás se han retirado y Dan ha sido el segundo. Nuestro entrenamiento en Kapkoi ha dado sus frutos y los dos seguimos en pie para nuestros respectivos asaltos al maratón: yo en Barcelona, Dan en Lake Biwa (Japón), ambos el 7 de marzo.

domingo 31 de enero de 2010

Kapkoi: la verdadera Kenia

Después de las series de mil en la pista de Iten, el jueves, visitamos un cyber para poner al día los e-mails y el blog. El negocio de enfrente era una peluquería y sabiendo que me hacía falta un corte de pelo, entré. Me daba un poco de miedo, hay que reconocerlo, pero el peluquero hizo un buen trabajo y se ganó una propina: afeitar y cortar por 80KSh (cuando el precio oficial es de 70KSh, 0,70€). El tema de conversación, una vez supieron que era español, se decantó por el fútbol (Barça, Madrid...) y por los jugadores españoles de la premier (Torres, Fàbregas...). Para hacerme el interesante, les dije que cuando tenía 15 años jugaba a fútbol y pude jugar contra Iniesta en un par de ocasiones (no les hablé de que ambos partidos los perdimos por 8 a 1); les pareció absurdo que me cambiara al atletismo, con la pasta que ganan los futbolistas.

Después compramos víveres y agua y montamos en un matatu superpoblado que nos llevaría hasta Kapkoi: 17kms, 60 minutos. Kapkoi es un pueblo que no sale en los mapas, un par de tiendas de servicios mínimos (saldo para el móvil, arroz, azúcar, leche y poco más), una escuela y alguna que otra casa diseminada por ahí. Es el pueblo de Japhet Korir, el keniano que suele vivir en Goteborg y buen amigo mío y de Dan; según me cuentan, también es el pueblo de Robert Cheruiyot, el que ganó 4 veces la maratón de Boston, pero en la Wikipedia dicen que nació en Kapsabet.

Kapkoi es un lugar ideal para entrenar. Las vistas quitan el aliento, el bosque por el que rodamos está lleno de monos y, en los días claros, se puede ver el polvo que levantan los elefantes allá a lo lejos, mientras se desplazan. Está a más de 2400m sobre el nivel del mar y carece de agua corriente, pero hay cobertura para el teléfono y la tierra es tan rica que no hace falta sembrar semillas en la granja, con que se dejen unas unidades por ahí esparcidas de la última cosecha, la lluvia las hará germinar de nuevo. Así es más o menos como funciona la granja de Japhet, unas 4 hectáreas de terreno y una casita de tres diminutas habitaciones, un salón confortable y una cocina que hace de recibidor.

Para no engañaros, os diré que cuesta un poco adaptarse. La comodidad de los grifos supera cualquier otro deseo; el agua está distribuida en bidones y para ducharse se calienta en el fuego, se añade agua fría, se va al baño (algo parecido a un probador de las tiendas de ropa) y uno se la va echando encima poco a poco. Para otras necesidades, un lavabo de obra está fuera de la casa; a esa altura, aunque estemos en Kenia, os puedo asegurar que está muy pero que muy frío y siempre hay un poco de miedo o algo parecido al saber que debajo tuyo tienes un hoyo de más de cinco metros de profundidad... y no sigo por respeto a los lectores, pero creo que os podéis hacer una idea.

Han sido dos días en Kapkoi, dos días muy divertidos donde la luna llena ofrecía una claridad inusual a la noche; dos días de entrenamiento no muy exigente para llegar con fuerzas al cross de hoy: la Discovery Race.

jueves 28 de enero de 2010

Los futuros campeones

El entrenamiento de hoy ha sido en Iten, la cuna del atletismo mundial. A diferencia de la semana pasada, la pista estaba casi desierta y al terminar las series de mil (excelentes, por cierto), hemos coincidido con los colegiales que terminaban sus clases a mediodia. Era la hora de ir a casa y, por si lo dudabais, les apetece ir a casa corriendo.

martes 26 de enero de 2010

Matoke


No sé si escribí en este blog que ya no soy celíaco; por si acaso, refresco el tema. Los últimos análisis que me hicieron no lo dejaban claro y la doctora me recomendó que hiciera dieta estricta sin gluten durante un año y que valorara los cambios en mis digestiones. Pero no me convenció y tengo mi explicación: si bien es cierto que en España suelo tener algunos problemas de barriga, cuando estoy en Kenia me encuentro perfectamente. Y no hago ningún tipo de dieta, simplemente como lo que come la gente de aquí.


El año pasado os hablé del ugali; este año os puedo hablar del matoke. El matoke (nombre ugandés) es el hermano del plátano y se cocina cuando está verde. Como plato, rico en carbohidratos, es mucho más sabroso que el insípido ugali y por su textura de puré puede conjugar con gran cantidad de alimentos o servirse como plato a parte. La receta, muy resumidamente, consiste en pelar los plátanos, trocearlos un poco, hervirlos (con todo lo que se quiera añadir como patatas, zanahorias, tomates...), añadir un poco de mantequilla o aceite y sazonar al gusto mientras se tritura con la herramienta más útil que encuentres en la cocina (que aquí no existe la moulinex).


Una vez terminado, y aunque quedan muchos tropezones, se puede acompañar de carne, ugali, arroz... En fin, una receta que os animo a probar si conseguís plátanos verdes en algún mercado; se tarda poco, es muy nutritivo y añade un sabor nuevo a la dieta. ¿Qué me decís?

La foto es de este blog, donde también podéis encontrar una receta más elaborada que la mía.

Mi calendario de competiciones