El flojo resultado del campeonato de España de media maratón y los posteriores entrenamientos en los que me paraba cada dos por tres, hicieron que me planteara qué le estaba pasando a mi cuerpo. Hace 10 días decidí hacerme una analítica y los resultados fueron catastróficos: anemia.

Suelo tener problemas con el hierro y la serie roja en general, pero nunca había llegado a un hematocrito del 36%; el récord lo tenía en el 39%, que ya es bastante bajo. La solución pasaba por duplicar la dosis de hierro oral que tomo por rutina (pasé de 1 sobre al día a 2) y modificar algo la dieta.
El típico consejo que te ofrecen los conocidos es que comas lentejas. Afortunadamente, o no, durante mis años en la carrera de nutrición aprendí que el hierro presente en los alimentos vegetales es hierro no-hemo y, además, los alimentos vegetales presentan cantitades de fitatos y taninos tan elevados que disminuyen la absorción intestinal del hierro hasta menos del 1%. La solución tenía que ser otra... y la encontramos.
Consultando mi manual de nutrición y sus tablas de composición de los alimentos, descubrí que el alimento que encabeza el ránking de mayor cantidad de hierro por porción comestible es, con diferencia, la sangre. Pero no es fácil de conseguir.
Con las recientes leyes de sanidad que dificultan el buen hacer de los ciudadanos de a pie, la comercialización de sangre cuajada ha quedado relegada a negocio peligroso y hasta casi punible. Las grandes superficies han retirado el producto de sus estantes y sólo algún carnicero de confianza puede ofrecértela depués de suplicar un poco. ¡Pero lo conseguimos! Y mi padre se puso muy contento.
Ayer sábado, después de una sopa de fideos con zanahoria, nos esperaba la mejor receta que médico alguno ha recetado: sangre de ternera (la única que pudimos conseguir) e hígado de cerdo fritos con cebolla caramelizada.
Quedan dos semanas para la maratón de Ciudad Real y la terapia de choque está servida. ¿Dará resultado? Todos esperamos que sí, pero tampoco podemos abusar de ella porque mi colesterol está por las nubes y lo que me beneficia la serie roja me obstruye las arterias. ¡Qué complicado es querer mejorar!
