martes, 15 de marzo de 2011

Treinando no Quênia


De todas as provas, a maratona é a que apresenta mais mística; de todos os países, o Quênia é que mais atenção dedica à maratona. Ter a oportunidade de se preparar para uma maratona no Quênia é um sonho de todo o atleta, seja qual for o seu nível.

Durante as últimas quatro semanas estive treinando no Quênia, na província do Vale do Rift, e posso afirmar que é um luxo; não um luxo em termos de conforto, que normalmente é escasso, mas sim um luxo para as pernas, os pulmões, o coração e, em especial, a companhia que se tem ao correr.

Así empieza el artículo que escribí para "Correr pelo Mundo", aunque yo lo hice en español y luego ellos lo tradujeron al portugués. Pero se lee bien, ¿no? Espero que lo disfrutéis; lo tenéis entero y con fotos aquí.

lunes, 14 de marzo de 2011

A trabajar

Reconozco que empezar un nuevo trabajo el lunes siguiente a una maratón no es la mejor de las maneras, pero la necesidad (y la voluntad) imperaba y me animé.


Desde el pasado 7 de marzo soy el fisioterapeuta que se encarga de la rehabilitación en la clínica Vectis de Calella (bueno, en el turno de mañana). Ya había hecho un par de sustituciones en ese mismo centro anteriormente, así que yo conocía el lugar y el jefe me conocía a mí. A nivel práctico, es una combinación muy buena para conseguir trabajo.


Trabajar y hacer deporte es un binomio interesante. Dependiendo del trabajo que tengas y del deporte que practiques, los resultados pueden verse mejorados en ambos aspectos (simbiosis) o no (antibiosis). Para ello es interesante tener un buen horario (el mío es de 9 a 13, de lunes a viernes) y cierta flexibilidad para poder librar días si hay que viajar. No obstante, ahora resulta que un japonés llamado Yuki Kawauchi ha demostrado que el horario flexible no es tan importante: él, con 40 horas a la semana en una escuela japonesa, se marcó 2h08'37" en el pasado maratón de Tokio; aquí la noticia.


El caso es que yo llevaba tiempo queriendo trabajar y mandé currículums a diestro y siniestro; bueno, lo cierto es que no mandé tantos pero sí los mandé lejos, cuando una buena oferta llegaba a mis oídos o al buzón de entrada de mi e-mail. Así me apunté de voluntario al International Hospital Kampala, a un oferta de la Fundación Fontilles para ir seis meses al Gambo Rural Hospital de Etiopía o al Al Salam International Hospital de Kuwait, por ejemplo.


Me entrevistaros para Uganda y para Kuwait, aunque no me ofrecieron el puesto; y la oferta de Etiopía, que también sonaba genial en una zona rural a 2400 metros sobre el nivel del mar, pasó sin hacer ruido. Según me contaron, recibieron tan pocas solicitudes que ni siquiera montaron las entrevistas, cogieron al candidato que más les gustó y lo mandaron allí.


Total, que después de tanto buscar trabajo lo he encontrado cerca de casa y esto tiene ciertas ventajas. El trabajo me proporciona estabilidad y la estabilidad me permite entrenar con regularidad y objetivos a medio y largo plazo. Además, estar en casa me permite también encargarme del huerto con asiduidad y no dejar desatendidas las plantas durante semanas o meses. Y por último, mi madre no se enfada por tener animales que nadie cuida, así que compré tres nuevas gallinas con la condición de que yo me encargo de ellas.


Y así es mi vida ahora, con mi nuevo trabajo. No falta decir que estáis todos invitados a Vectis y que a partir de ya empezamos un nuevo servicio para los deportistas, especialmente los deportistas que ahora empiezan, que consiste en asesoramiento a la hora de entrenar (un plan de entrenamiento) y sesiones semanales o quincenales de fisioterapia (masajes de descarga o tratamiento de lesiones). Podéis contactar con Vectis en el 93 769 45 88 o pasar por el centro en Calle Anselm Clavé 148, de Calella. Os espero.

jueves, 10 de marzo de 2011

Toni el incombustible

Por un lado existe la rivalidad de ganar una competición, de ser mejor que tus rivales; por otro lado está el colaborar los unos con los otros para conseguir todos el mejor resultado posible. En la mayoría de deportes, la segunda parte no existe, porque sólo puede haber un ganador; pero en atletismo, y especialmente en la maratón, la segunda parte cobra tanta importancia que la primera sólo pasa a ser el detalle anecdótico.



El año pasado, yo entré en la maratón de Barcelona por delante de Toni Bernadó; este año ha sido al revés, pero ambos estamos contentos con el resultado. Yo quería mejorar marca y lo conseguí; Toni quería clasificarse para los juegos olímpicos de Londres y también lo consiguió. Y está a un paso de hacer historia.

Nadie hasta ahora ha participado en cinco Juegos Olímpicos -en atletismo-, y sólo dos atletas llevan cuatro ediciones en sus piernas y tienen los quintos al alcance: Toni Bernadó, de Andorra, y Lee Bong-Ju, de Corea del sur. Ambos son maratonianos.




La grandeza de este deporte es poder formar parte de la felicidad de tus rivales (que conste que no le saco la lengua por desprecio, ¿eh?)

martes, 8 de marzo de 2011

Comparativa de tiempos 2010 y 2011



Hubo 45 segundos de diferencia entre el año pasado y éste, pero las carreras fueron muy distintas. El año pasado peté por fatiga; este año peté por dolor. El año pasado llegué a meta sonriendo; este año lo hice con una mueca de impotencia.


El paso para la media maratón era, en principio, el mismo; el año pasado perdí mucho tiempo en la segunda parte de la carrera y este año me conformaba con mantener el ritmo o acelerar un poco hacia el final. Eso significaría una mejora muy grande, sin duda.

Pero pasamos la media un poco más lenta (1h08'23" por 1h08'00"). No me importó mucho, sabía que estaba en forma y podría mantener el ritmo. De hecho, el parcial del 25 al 30 salió más rápido este año (16'01" por 16'05") y eso que el año pasado fue ahí donde "aceleré", coincidiendo con el abandono de Nacho Cáceres como liebre en el 26.

Este año las liebres aguantaron hasta el kilómetro 30 y de allí al 35 nos turnamos Toni y yo para coger a los dos atletas que teníamos por delante. Sorprende ver que incluso corriendo a la caza fue un parcial lento (aunque seis segundos más rápido que el del año anterior). Pero ahí estuvo la clave, en el parcial del 35 al 40.


Toni atacó y mantuvo un 16'35" admirable, mientras que a mí se me fue hasta 16'58", pero nada que ver con el 17'25" de 2010 (menuda clavada). Y todavía me sacó un poco más en el último parcial (Toni 7'21"; yo 7'47").

Puedo decir que este año, aunque con dolor, peleé más los segundos que el año pasado. Me conformé mucho con ser el primer blanco y este año, en cambio, apreté los dientes más de una vez para ver si podía recuperar el "título", aunque tanto Toni como Elías estaban alejándose demasiado y no cedían.

Qué le voy a hacer. Creo que la próxima saldrá mejor y sigo pensando que mi tiempo de paso será el mismo, hasta que sea capaz de acabar la segunda mitad más rápida que la primera. Sólo con doblar ya me colocaría en 2h16' y si consiguiera el "negative split" quizá alcance las 2h15'. Pero para eso habrá que esperar.

lunes, 7 de marzo de 2011

La maratón de Barcelona



La han bautizado como "la maratón de los records" y no me parece mal. Ayer había 15.075 inscritos para disputarla, aunque siempre pasa por diversos motivos que la cifra de salidos fue un poco menor y la de llegados, otro poco menos. Pero sin duda fue la maratón que más gente completó en España.


A nivel deportivo, se rozó el récord del año pasado y fue una lástima que los etíopes no pudieran viajar a Barcelona, ya que uno de los atletas invitados poseía 2h07' y habría -quizá- organizado una buena disputa por la victoria con Levi Omari.


Y también hubo un récord para mí, aunque quizá no se referían tanto a éste. Mejoré mi marca personal en bastantes segundos (de 2h18'53" a 2h18'08") pero quedarse en el mismo "minuto" le resta glamour a la mejora. Lo cierto es que había entrenado duro estas semanas en Kenia y venía con mucha moral para hacer una buena carrera y un buen resultado, pero siempre hay algún "pero".


Así como el año pasado me pudo la ambición de querer acelerar antes de tiempo y acabé petando, este año la ambición se centró en el material elegido y también me pasó factura. El año pasado corrí con las ASICS DS Racer (aquí una entrada de hace un año que explica muy bien el tema de zapatillas y mis dudas al respecto), pero este año quise arriesgar con las ASICS HyperSpeed. Es una zapatilla mucho más ligera, que da excelentes resultados en media maratón, pero quizá demasiado fina para una maratón. El caso es que empecé muy bien la carrera y la terminé con demasiado dolor de pies. Pero vayamos por partes.


La organización de la carrera colocó un segundo grupo de atletas (el primero era para los muy buenos) con varias liebres, entre las que destacaba Jaume Leiva (2h15' en maratón y que dentro de seis semanas seguramente mejorará marca en Rotterdam). El objetivo era cubrir los parciales de 5000 entre 16'00" y 16'15", pasando la media maratón alrededor de 1h08'00". Y cumplieron con su trabajo, alargando la ayuda hasta el kilómetro 30.



En ese momento, yo iba con Toni Bernadó (andorrano) y delante, a unos 50 metros, teníamos un dueto sueco-brasileño. Ambos llevábamos buenas sensaciones y nos relevamos un kilómetro cada uno para alcanzar ese dueto cerca del 33, que se convirtió en un terceto y una unidad perdida, el sueco.


Mi confianza en ese momento era buena, aunque los pies ya me dolían bastante. Me notaba con fuerzas y con ganas de disputar un final de carrera apretado. El ritmo no había decaído desde el paso de la media (1h08'23") y eso podía suponer una marca de 2h16', con la que estaría bien contento. Pero llegó el Arco de Triunfo y el kilómetro 35; aunque parezca llano, picaba hacia arriba y tanto Toni como el brasileño se me escapaban poco a poco. Pasé un mal momento y luego calculé: "ya no queda mucho y después de la maratón tienes descanso, así que por mucho que duelan los pies te tienes que aguantar". La jaculatoria surtió efecto y aceleré un poco; Toni había descolgado al brasileño y lo atrapé. Corrimos juntos durante un par de kilómetros tirando de él y luego le pedí paso: fue mi gran error. Al colocarme detrás del brasileño pensé que todo sería más fácil y me entregué, le cedí un metro, luego dos y al cabo de nada ya eran veinte. Estaba perdido.


Continuamente miraba el reloj y también al horizonte. Mis pies no querían pisar más el suelo y la meta no llegaba. Los segundos avanzaban y empecé a temer lo peor: me voy a 2h18'. Enfilé la recta de meta y aceleré, aunque más era un deseo que una realidad; no quitaba la mirada del cronómetro de meta: 2h17'45", 46", 47"... Y se me fue. Entré en meta con 2h18'08", que es un nuevo récord para mí y me hace estar contento, pero se me escapó una mejor marca.



La carrera fue perfecta, con un grupo muy bien dirigido y la posibilidad de "picarse" casi hasta la línea de meta, pero una mala elección me dejó KO. La próxima vez correré de nuevo con las ASICS DS Racer, lo tengo clarísimo.

Podéis consultar los resultados y los parciales aquí. También os recomiendo pinchar en los vídeos, donde podréis ver a mi madre en bici detrás de mí y controlando que los tiempos fueran los correctos (a veces se escuchan también sus ánimos).

viernes, 4 de marzo de 2011

Cosas que pasan

Falta sólo un día y medio para la maratón de Barcelona y ya estoy instalado en casa, en Sant Pol. La última semana antes de una carrera importante, y especialmente una maratón, es habitual sentir dolores o sensaciones raras en todo el cuerpo; el volumen de entrenamiento baja de manera radical y casi puedo afirmar que no estamos acostumbrados a tanto descanso. Por lo tanto, nos sentimos raros.

Es una sensación casi asfixiante, porque uno no tiene la certeza absoluta de que llega a la carrera bien preparado. Aunque ya nada se puede hacer para remediarlo y quizá sí para estropearlo; lo más sensato sigue siendo descansar y no meter grandes palizas al cuerpo.

Por otro lado, nos cuidamos un poco más la comida y las horas de sueño, la bebida y casi cualquier detalle insignificante. No soy de los que tienen manías y evito ser muy estricto con todos estos detalles, pero cada cambio no planificado puede ser un revés para la mente: ¿me estará afectando el rendimiento? Un ejemplo, mi viaje de vuelta de Kenia.

Lo tenía organizado para la noche del viernes al jueves, con escala en Roma, pero esta nueva ruta de Kenya Airways no ha funcionado bien y se suspendió el vuelo. Me avisaron con tiempo y me cambiaron el vuelo a la noche siguiente, con escala en Amsterdam. Hasta ahí la cosa no andaba mal, pero salimos de Nairobi con un par de horas de retraso y perdí mi conexión en Holanda. En lugar de llegar a Barcelona a las 9:10 de la mañana, tuve que esperar hasta las 10:30 para coger un avión a París y desde allí otro a Barcelona, llegando finalmente a las 15:00.

Lo cierto es que mis piernas no han sufrido demasiado la noche a bordo y el ajetreo de aeropuertos, pero es un dardo más para la mente. Y luego vino el tema de las liebres.

Nacho Cáceres iba a encargarse de tirarme hasta el km.30, pero me mandó un e-mail ayer para decirme que no sabe qué le pasa, pero que no está bien y no puede ayudarme. Lo siento mucho por él, porque tiene unos planes muy ambiciosos y quizá se le tuerzan ahora, pero también lo sentí un poco por mí. Nacho es un atleta genial con quien me llevo muy bien y me alegraba tenerle de liebre, como ya lo hiciera el año pasado. Pero por suerte ya se ha encontrado quién va a ayudarme (Jaume Leiva y Mohamed Bembarka) y sólo falta que Nacho descubra qué tiene y se recupere pronto.

En fin, que son cosas que pasan y que no tienen más importancia, pero que en esta semana pueden parecer más graves. He aquí donde aparecen las palabras del cardenal Newman al rescate (aunque él las utilizaba para otro tema): "diez mil dificultades no hacen una sola duda". Por lo tanto, todo está listo para el domingo y mi confianza está entera: voy a mejorar mi marca personal.

martes, 1 de marzo de 2011

Ghee


Hace una semana no sabía lo que era el "ghee" y ahora me he aficionado a él. Vale decir que no es habitual en España y quizá sólo un poco en otros países europeos como Alemania.

El ghee es la mantequilla casera, la pura, la tradicional, la buenísima (esto lo añado yo). El ghee se obtiene en un proceso lento pero sencillo que empieza con la leche pura de vaca. Recién ordeñada de la vaca, la leche tiene que hervirse y en su superficie aparece una tela, la nata, que se retira y se deposita en un cazo aparte.

Si se hierven varios litros, se consigue una buena cantidad de nata que se deja reposar unos días para que se endurezca. Pasados estos días, se bate con fuerza para romper las uniones entre grasa y proteína (la grasa es amarilla, la proteína, blanca). Cuando ambas tonalidades se distinguen, se desperdicia la proteína para quedarnos sólo con la grasa; el proceso puede mejorarse añadiendo agua y llevando la mezcla a ebullición: la grasa nunca se mezclará con el agua así que decantando el agua que se ha mezclado con la proteína, nos quedaremos sólo con la grasa.

Esta grasa es el ghee y sólo falta envasarla durante unos días para que adquiera consistencia y está lista para ser usada.

Sólo con olerla, uno se da cuenta de la pureza que tiene. Recuerda el sabor de antaño de la leche, esa que todavía sabía a leche y llevaba grasa. Y lo más gracioso del tema es que quizá no es tan malo para la salud, como afirma un estudio sobre ratas.

Supongo que faltan más estudios, pero a mi me encanta el ghee y lo tomo estos días con pan tostado. A ver qué bien me sienta.