Ayer corrí por primera vez un campeonato de España de cross absoluto y creo poder asegurar que mi 85º puesto en la clasificación es mi peor puesto conseguido nunca en una carrera (quizá sólo superado por mis resultados en un cross y una media hechas en Eldoret, Kenia, donde no había ni chip ni clasificación más allá del décimo lugar).
No sé qué habría pasado si el cross hubiera estado un poco más seco; decir que se corría muy mal es evidente y que en otras condiciones habría corrido más rápido, es lógico. Pero... ¿por qué me afectó tanto a mí y quizá tan poco (o menos) a los demás? Pues supongo que aunque este año he entrenado para el cross más que para la maratón, lo he hecho en cuanto al volumen e intensidad de las series, pero no en cuanto a la superficie. De un tiempo a esta parte me desenvuelvo mejor en superficies duras, donde la acción-reacción del pie con el suelo es más directa. Y ayer no era así.
Supongo que haber corrido un cross al año durante los últimos cuatro o cinco no es la mejor preparación. Ahora ya estoy pensando en el próximo fin de semana y en desear que no llueva en La Coruña de aquí al domingo. Según "weather", se preveen lluvias para esta noche (lluvia débil) y chubascos para el miércoles. A partir de ahí, nada de agua.
Con las buenas sensaciones que terminé en Mataró, el cross de ayer me dejó un tanto decaído. No hice predicciones personales porque nunca antes había corrido el campeonato de cross absoluto y desconocía el nivel real, pero soñaba con pelear para un hipotético top-20. ¿Demasiado optimista? Para este domingo espero estar en los primeros puestos y así clasificarme para el campeonato del mundo de cross universitario, pero ahora ya no las tengo todas conmigo. El tiempo dirá, ¿no?





