lunes, 14 de mayo de 2012

Una semana después

La idea de correr en Macedonia era buena pero uno nunca sabe si de verdad se recuperará bien o si será una mala inversión. Reconozco que la noche después de la maratón me costó mucho dormir y a las 3 de la mañana ya me tuve que levantar para ir al aeropuerto, me pasé el día haciendo recados y trabajando pero a última hora salí a correr y las piernas lo agradecieron. El martes tocaban series y quise probar: 2x4x500 a 1'23" con un minuto y tres entre grupos; nada mal. El miércoles fue un rodaje suave, el jueves otro más corto pero con cinco cambios de un minuto y el viernes casi nada. El sábado llegaba el test, la liga de clubes.

Con el Laietània y por tercer año consecutivo, me tocaba participar en el 5000. En las dos anteriores ocasiones había ganado la carrera (de 16) y conseguí los máximos puntos pero en esta ocasión... uno nunca sabe del todo cómo se encontrará. Antes de salir el polen invadía el aire y era casi imposible calentar, luego empezó a llover y reconozco que la cosa mejoró: se podía respirar (aunque se sudaba mucho). Se dio la salida, salió un atleta a dar guerra (1'08" el primer cuatrocientos) y ya no hubo tregua.

Hasta el 3000 no alcancé al escapado y hasta más allá del 4000 no se descolgaron ni él ni el otro atleta que me había acompañado en la persecución. Por un margen de cinco segundos me hice con la victoria y con una marca de 14'59" me voy más que contento a casa. Empieza la temporada de pista; dentro de dos semanas haré un 3000 (campeonato de Catalunya de clubes) y en julio un par de 5000 a por marca.

Los resultados de la liga, donde el Laietània se ha proclamado campeón en categoría masculina por segundo año consecutivo, aquí.

lunes, 7 de mayo de 2012

Una maratón pequeña, una aventura grande


Me habían invitado el año pasado pero no fui; este año me invitaron de nuevo y no me pude resistir: ayer corrí la maratón de Skopje, la capital de Macedonia.

Macedonia es un país de la antigua Yugoslavia, quizá el más desconocido de todos ellos. No sabría decir qué es exactamente lo que me atrae de este rincón, pero me gusta estar ahí. Es la tercera vez que lo visito, aunque hasta ahora me había ido más a Ohrid (que es mucho más bonita) y había dejado la capital como punto intermedio de los viajes. Pero ahora ya me conozco la capital; he dado un par de vueltas de 21kms y eso le da a uno cierta perspectiva.

En cuanto a la carrera, hay poco que decir. Me avisaron que habría un par de kenianos y al llegar a Macedonia me enteré que también había un ruso fuerte y un húngaro que ya conocía de mis carreras en Ohrid. Con esta información, yo calculaba hacer tercero y la idea, desde antes de empezar, fue conseguir esta posición.

El circuito es completamente llano (me atrevería a decir que es más llana que Rotterdam), pero el asfalto es de muy mala calidad, tiene dos giros de 180º por vuelta y la temperatura superó los 30º en todo el recorrido. Los atletas élite no tienen bebidas personales pero a cambio hay 15 avituallamientos en toda la maratón (lo habitual son 8 puntos): botellas de agua, algo de fruta y barritas energéticas.

Y ¿cómo fue la carrera? Los dos kenianos salieron fuertes; me suena que querían hacer 2h15'. Más atrás salimos un par de húngaros, el ruso y yo. Como mi idea era quedar tercero, el tiempo me importaba poco y no quería preocuparme en ningún momento de cómo iba al ritmo que iba; por lo tanto, salí sin cronómetro. Es una sensación extraña; te fijas sólo en el ritmo del grupo y la cabeza no calcula si vas a aguantar, si estás aflojando ni nada por el estilo. Es la primera vez que corro una maratón así y la experiencia me ha gustado. Pero los otros sí llevaban reloj.
Diciendo a los húngaros: "es por ahí".

Parece que al ruso nuestro ritmo no le gustaba y antes del kilómetro tres ya se había ido. En ese momento se me escapaba la tercera posición, pero era muy pronto y todo podía pasar. De hecho, gracias a los giros de 180º es muy fácil seguir los acontecimientos de la carrera: quién va delante, cómo está corriendo, cuánto te lleva... Al ruso se le veía bien, pero uno de los kenianos ya no podía seguir al otro y llevaba un correr muy pesado; era el kilómetro ocho y la cosa pintaba bastante bien.

Seguí con los húngaros, más detrás de ellos que delante, hasta cerca del 17. Allí cogí yo el ritmo y en el segundo giro vimos al ruso delante del segundo keniano; su correr seguía tosco. Pasamos le media por encima de 1h15' (sinceramente pensaba que íbamos un poco más rápido) y la segunda vuelta empezaba bien. Uno de los húngaros se descolgó y el otro no quería dar ningún relevo. En el tercer giro vimos que el keniano ya estaba muy cerca y hacia el kilómetro treinta lo adelantamos. En ese momento ya íbamos tercero y cuarto, sólo era cuestión de ganar al esprint. Pero... ¿quién quiere llegar al esprint en una maratón? Mi compañero empezaba a desfallecer y en el 36 decidí que mejor dejarlo ahora por si al final se veía con fuerzas. Le solté con facilidad pero a partir del 38 yo también estaba muy cansado y temí que me alcanzara. Luego me dijo que le habían cogido rampas; qué suerte. Los cuatro últimos kilómetros ya me sobraron; al parecer, el ruso estaba cerca y pinchando pero yo también y no pude recortarle. Hay que ver lo que se puede ganar en los últimos kilómetros si se llega con fuerza. Sólo con ser capaz de acabar los últimos cuatro a 3'30” le habría alcanzado (terminé a algo más de 4'00”), pero esto resulta muy fácil de decir y algo más complicado de hacer.
Dando un poco de espectáculo al cruzar la meta.

Total, que conseguí el tercer puesto que había previsto (resultados). 2h34' no es un resultado brillante pero tampoco es lo que buscaba. He ganado una experiencia más, que es lo que quería, y me he ganado unos euros que me vendrán muy bien para pagar las alianzas y tachar una cosa más de la lista. Y además, algunos macedonios se acordaban de mí como doble vencedor en Ohrid y me dijeron que el año pasado habían tenido problemas económicos pero que para este intentarán organizar de nuevo los 30kms el día de la independencia, el 8 de septiembre. Si es así... pronto regresaré a Macedonia pero ahora toca pensar en la pista. Tengo ganas de acercarme a mi marca (14'09”) y ojalá batirla.  

miércoles, 2 de mayo de 2012

Haciendo run-run

¿Cuál es el sonido de la fórmula 1? Si le llamamos run-run es algo así como "correr-correr" y eso mismo es lo que hicimos varios miles de valientes que ocupamos el circuito de Montmeló para competir en el campeonato de Catalunya de 10km (en caso de  tener licencia) o participar en la carrera que da soporte a la investigación de la esclerosis múltiple (todos).

Pillando la curva por dentro (foto de cuatrosport.com)

Para mí era la primera vez que estaba en Montmeló; no soy muy aficionado a los coches ni a las motos. La primera impresión, al recorrer el circuito sin motor y con dos piernas, es que sube mucho y baja todavía más. La salida estaba colocada en la parte más alta del circuito y se empezaba bajando hasta la línea de meta (donde se ondea la bandera a cuadros) y desde allí había que dar dos vueltas enteras al circuito. Durante la carrera, Josep Maria Antentas (el speaker), decía que el circuito de motos y el de coches era diferente y que nosotros hacíamos el más largo, pero no me acuerdo cuál de ellos era. Se ve que alguna curva no se disputa o se recorta en una de las modalidades.

Total, que la carrera salió animada y yo me quedé en un segundo grupo. Se escaparon Pol Guillén y Adrià García. Al empezar la segundo y última vuelta me animé a perseguirlos, cogiendo referencias visuales con el cronómetro, pero pronto descubrí que el hueco entre nosotros se hacía más grande. Y así llegué a meta, tercero con 31'50". No es un resultado brillante pero estoy contento. Este domingo... me toca excursión.

Aquí tenéis los resultados.

jueves, 26 de abril de 2012

La difícil selección de Kenia

En una semana llena de fútbol (todas lo son, pero entiendo que esta semana era mucho más importante que las otras), ha pasado un pelín desapercibida la selecció de Kenia para los juegos olímpicos de Londres en la prueba de maratón.

El domingo pasado se celebró la maratón de Londres, una de las más importantes del mundo, y para los kenianos era su trial particular. En ella corrían Wilson Kipsang, que ganó; Patrick Makau, que tiene el récord del mundo; Abel Kirui, doble campeón del mundo; Martin Lel, que ha gando en Londres tres veces y con su reciente segundo puesto ya tiene otros tres segundos; etc. Una semana antes se había corrido en Rotterdam y en Boston; en la primera triumfaron los etíopes pero Moses Mosop se coló en tercera posición; en la segunda, el calor hizo estragos y las marcas fueran flojas, muy flojas.

Con este panorama, no es fácil decidir qué tres maratonianos deben representar a Kenia. Hace cuatro años Kenia consiguió su primera medalla de oro en maratón con Samuel Wanjiru y no querrán que Etiopía, que este año presenta una seria candidatura, les arrebaten el trono. En conclusión, ¿qué atletas deben correr en los juegos?

Makau se queda fuera (foto de Getty, sacada del Daily Mail)




Si en este país se hablara un poco menos de fútbol, el debate estaría servido. Pero la noticia ha pasado sin pena ni gloria; los seleccionados son Wilson Kipsang, Abel Kirui y Moses Mosop. Aquí tenéis el ranking del año 2012, para abrir boca.

martes, 17 de abril de 2012

Caballo blanco

Quizá ya lo sabíais, pues pasó el 31 de marzo, pero yo me he enterado hoy. El que se llamaba Caballo Blanco en el libro "Nacidos para correr", Micah True, murió mientras corría o cuando dejó de hacerlo; después de cuatro días desaparecido, encontraron su cuerpo con los pies en remojo al lado de un arroyo y una botella de agua a su lado, por la zona de Nuevo México.

Yo he leído la necrológica en La Vanguardia de hoy (de Sergio Heredia); aquí tenéis la del día 2 de abril en El País (de Néstor C. Vicente).

martes, 10 de abril de 2012

Competiciones paralelas

En ocasiones una misma carrera tiene varias clasificaciones; es habitual ver que los veteranos se pican entre ellos sin que se estén disputando una plaza de podio en la clasificación general pero sí en su clasificación particular. También suele existir la categoría de primer local y, aunque no sea una categoría oficial, la de "primer blanco". Entre las categorías reales y las inventadas, todos podemos encontrar la manera de leer mejor nuestro resultado. Algo así me pasó en la Zurich Marató de Barcelona.

Sabía que no llegaba en mi mejor momento y hacer 2h26' no sólo me dejaba lejos de mi marca personal sino que además lo confirmaba por completo. Pero... mi resultado también se podía leer desde otra perspectiva.

Por recomendación del departamento de deportes de mi universidad (U. de Barcelona), me apunté a la maratón también como universitario y gané el campeonato de Catalunya de la categoría (aquí la noticia y en el PDF se pueden consultar las clasificaciones). Me hace ilusión este título, pero me desilusiona saber que sólo 27 chicos y 2 chicas universitarios nos apuntamos; supongo que se trató más de desinformación que de falta de corredores.

Y otra manera de leer mi resultado de la maratón de Barcelona fue gracias a Zurich y a la iniciativa que tuvieron de organizar una competición paralela por equipos de tres (masculinos, femeninos o mixtos). A través de la tienda de calzado deportivo ASHI (en carrer Muntaner, 126) me pidieron que formara equipo con dos de sus corredores: Ricardo Esclapez, que se cascó 2h46'18" con unas FiveFingers, y José Rubio, con 2h44'59". Nos llamamos Ashi Running 2 y con un tiempo total de 7h57'52" nos clasificamos en segunda posición. Los ganadores, Cigu Team, terminaron en 7h34'15"; para cada uno de ellos habrá viaje, alojamiento y dorsal para la maratón de Praga del próximo 13 de mayo. Para nosotros, un POLAR RCX5 GPS (que no está nada mal). El cuadro de ganadores y los tiempos finales los podéis consultar aquí.

En fin, que a veces las carreras tienen competiciones paralelas y un resultado a priori no demasiado bueno se ha convertido en una victoria y un segundo puesto (con regalo muy interesante de propina). 

martes, 3 de abril de 2012

Recuperándome de la maratón

La semana posterior a la Zurich Marató de Barcelona ha sido de descanso casi total, es decir, que he descansado durante seis días y he competido en el séptimo, en la Serra de les Fites de La Pobla de Massaluca. 

La Serra de les Fites es una carrera de trail de casi 22kms en la comarca de la Terra Alta, a medio camino entre Tarragona y Fraga. Es una zona árida, perfecta para los olivos y para las viñas. Ideal para una carrera de estas características, pero sigo viendo que no es mi mejor terreno.

Raúl, Ricky y yo en una pasarela del camping.

Tanto a Ricky (os recomiendo también la lectura de su blog sobre esta carrera) como a mí nos invitaron a correr por ser amigos del organizador y montamos un viaje a cinco para pasar un fin de semana diferente en una zona desconocida (para nosotros) de Catalunya. El camping Port-Massaluca, a orillas del río Matarraña, fue nuestro punto de descanso. Llegamos el sábado por la tarde y nos gustó tanto el lugar que nos sentamos en la terraza y dejamos pasar las horas hasta el momento de cenar. Para cenar, los organizadores nos invitaron a su cena en el casal del pueblo: pasta, pan con tomate y embutido, tortilla de patatas, aceitunas, queso... y tartas como postre. Y para beber, vino de la Terra Alta. Lo suficiente para dormir como niños si no fuera porque nosotros somos de costa y nos olvidamos que en un bungalow puede hacer frío por la noche: los cinco tuvimos algún que otro problema para conciliar el sueño.

El domingo el día amaneció muy despejado y bonito. La carrera empezó con ritmo vivo y tanto Ricky como yo pensamos que no era muy sensato seguir a los primeros en esa estampida y que en los momentos menos técnicos ya les pillaríamos. Pero aunque era un circuito "fácil", mis piernas se resentían de la maratón y las de Ricky se defendieron bien en el llano y en las subidas, pero nos fallaban (y nos fallarán siempre) las bajadas. En fin, que fuimos quinto (Ricky) y sexto (yo) pero disfrutamos mucho.

Un momento de emoción durante la carrera (todavía faltaban 6kms)

Al terminar, un merecido bocadillo de butifarra y tanta tarta como se quisiera. Al parecer, todos los habitantes del pueblo hacen tartas en casa para que los atletas repongan fuerzas y... se lo agradezco mucho. Me parece una iniciativa muy buena y una manera interesante de implicar a los habitantes del pueblo. De hecho, hay que tener en cuenta que el pueblo de La Pobla de Massaluca tiene censados unos 300 habitantes y en la carrera hubo 390 inscripciones. 

Después de correr el grupo se partió. Ricky volvió a Canet y yo seguí hasta Pamplona, unos días de vacaciones y el lunes empiezo a entrenar de nuevo.