Me habían invitado el año pasado pero
no fui; este año me invitaron de nuevo y no me pude resistir: ayer
corrí la maratón de Skopje, la capital de Macedonia.
Macedonia es un país de la antigua
Yugoslavia, quizá el más desconocido de todos ellos. No sabría
decir qué es exactamente lo que me atrae de este rincón, pero me
gusta estar ahí. Es la tercera vez que lo visito, aunque hasta ahora
me había ido más a Ohrid (que es mucho más bonita) y había dejado
la capital como punto intermedio de los viajes. Pero ahora ya me
conozco la capital; he dado un par de vueltas de 21kms y eso le da a
uno cierta perspectiva.
En cuanto a la carrera, hay poco que
decir. Me avisaron que habría un par de kenianos y al llegar a
Macedonia me enteré que también había un ruso fuerte y un húngaro
que ya conocía de mis carreras en Ohrid. Con esta información, yo
calculaba hacer tercero y la idea, desde antes de empezar, fue
conseguir esta posición.
El circuito es completamente llano (me
atrevería a decir que es más llana que Rotterdam), pero el asfalto
es de muy mala calidad, tiene dos giros de 180º por vuelta y la
temperatura superó los 30º en todo el recorrido. Los atletas élite
no tienen bebidas personales pero a cambio hay 15 avituallamientos en
toda la maratón (lo habitual son 8 puntos): botellas de agua, algo
de fruta y barritas energéticas.
Y ¿cómo fue la carrera? Los dos
kenianos salieron fuertes; me suena que querían hacer 2h15'. Más
atrás salimos un par de húngaros, el ruso y yo. Como mi idea era
quedar tercero, el tiempo me importaba poco y no quería preocuparme
en ningún momento de cómo iba al ritmo que iba; por lo tanto, salí
sin cronómetro. Es una sensación extraña; te fijas sólo en el
ritmo del grupo y la cabeza no calcula si vas a aguantar, si estás
aflojando ni nada por el estilo. Es la primera vez que corro una
maratón así y la experiencia me ha gustado. Pero los otros sí
llevaban reloj.
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| Diciendo a los húngaros: "es por ahí". |
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Parece que al ruso nuestro ritmo no le
gustaba y antes del kilómetro tres ya se había ido. En ese momento
se me escapaba la tercera posición, pero era muy pronto y todo podía
pasar. De hecho, gracias a los giros de 180º es muy fácil seguir
los acontecimientos de la carrera: quién va delante, cómo está
corriendo, cuánto te lleva... Al ruso se le veía bien, pero uno de
los kenianos ya no podía seguir al otro y llevaba un correr muy
pesado; era el kilómetro ocho y la cosa pintaba bastante bien.
Seguí con los húngaros, más detrás
de ellos que delante, hasta cerca del 17. Allí cogí yo el ritmo y
en el segundo giro vimos al ruso delante del segundo keniano; su
correr seguía tosco. Pasamos le media por encima de 1h15'
(sinceramente pensaba que íbamos un poco más rápido) y la segunda
vuelta empezaba bien. Uno de los húngaros se descolgó y el otro no
quería dar ningún relevo. En el tercer giro vimos que el keniano ya
estaba muy cerca y hacia el kilómetro treinta lo adelantamos. En ese
momento ya íbamos tercero y cuarto, sólo era cuestión de ganar al
esprint. Pero... ¿quién quiere llegar al esprint en una maratón?
Mi compañero empezaba a desfallecer y en el 36 decidí que mejor
dejarlo ahora por si al final se veía con fuerzas. Le solté con
facilidad pero a partir del 38 yo también estaba muy cansado y temí
que me alcanzara. Luego me dijo que le habían cogido rampas; qué
suerte. Los cuatro últimos kilómetros ya me sobraron; al parecer,
el ruso estaba cerca y pinchando pero yo también y no pude
recortarle. Hay que ver lo que se puede ganar en los últimos
kilómetros si se llega con fuerza. Sólo con ser capaz de acabar los
últimos cuatro a 3'30” le habría alcanzado (terminé a algo más
de 4'00”), pero esto resulta muy fácil de decir y algo más complicado
de hacer.
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| Dando un poco de espectáculo al cruzar la meta. |
Total, que conseguí el tercer puesto
que había previsto (
resultados). 2h34' no es un resultado brillante pero tampoco
es lo que buscaba. He ganado una experiencia más, que es lo que
quería, y me he ganado unos euros que me vendrán muy bien para
pagar las alianzas y tachar una cosa más de la lista. Y además,
algunos macedonios se acordaban de mí como doble vencedor en Ohrid y
me dijeron que el año pasado habían tenido problemas económicos
pero que para este intentarán organizar de nuevo los 30kms el día
de la independencia, el 8 de septiembre. Si es así... pronto
regresaré a Macedonia pero ahora toca pensar en la pista. Tengo
ganas de acercarme a mi marca (14'09”) y ojalá batirla.