viernes, 29 de junio de 2012

Mundial Júnior en Barcelona


Casi todos los grandes campeones también triunfaron de júniors (18-19 años). Usain Bolt fue campeón del mundo júnior de 200 en Kingston, Jamaica, en 2002. Ese mismo año también fueron campeones júniors Carolina Kluft, Janeth Jepkosgei, Meseret Defar, Gebremariam y Blanka Vlasic, entre muchos otros.

En el 2004, en Grosseto, fueron medalla de oro LaShawn Merrit, Kerron Clement, Mokoena y Andrew Howe. Dos años más tarde, en Pekín, aparecieron Rudisha y Tariku  Bekele.

Más cerca, en 2008 en Polonia, se llevaron la medalla de oro Christophe Lemaitre, Teddy Tamgho, Dexter Lee, Stephanie TwellMercy Cherono y Abubaker Kaki. Y en la última edición hasta ahora, la del 2010 en Canadá, se coronaron campeones del mundo de nuevo tanto Dexter Lee como Mercy Cherono y apareció Kirany James.

Dentro de dos semanas llega a Barcelona el campeonato del mundo júnior y marcará las próximas estrellas del atletismo mundial. ¿Te lo vas a perder?



Toda la información para este campeonato (horarios, entradas, atletas, resultados...), aquí.

El vídeo parece que no funciona. Lo podéis encontrar aquí.

martes, 19 de junio de 2012

La Canet Race, la más dura

Creo no equivocarme si digo que la Canet Race es la carrera de 10km de asfalto más dura de Catalunya. El sábado pasado se celebró por tercera vez y por fin pude competirla; en los años anteriores, al disputarse  en mayo, me coincidía con jornadas de liga. De todos modos, sabía lo que me esperaba. 

Canet es el pueblo donde entreno y sé que, al igual que Sant Pol, no tiene un metro llano. Organizar una carrera de 10km por sus calles no tiene otra alternativa que ser dura. Pero quizá es el factor que le añade un punto de interés que otras carreras no tienen. 

Empezando la segunda vuelta (Foto: Núria L.)

Como bien dice su organizador, Ricard Fernández, el atractivo de la Canet Race no está en hacer una buena marca sino en saber gestionar bien los esfuerzos para salir victorioso. Muy pocos participantes consiguen hacer la segunda vuelta más rápida que la primera y los que sí lo hacen, adelantan a un buen número de corredores. Luego, en la línea de meta, los comentarios son casi unánimes: ¡¡qué duro es esto!!

Yo quedé segundo detrás de uno de mis compañeros de entrenamiento, Ibrahim Azzouz. Reconozco que quería ganarla y que estaba preparado para ello, pero también las cuestas me pudieron. Ibrahim atacó desde el comienzo y yo preferí ser más conservador. Al paso del ecuador me llevaba 40" y pensé que le pasaría factura en la segunda vuelta, pero no fue así y sólo le recorté unos metros.

Al llegar a meta (Foto: Rafa G.)

No cabe duda que me he quedado con ganas de más y que el año que viene quiero correrla de nuevo. Este año me llevé una paletilla; ¡el año que viene quiero el jamón!

Podéis buscar los resultados aquí.

PD: sobre todo los de casa quieren el jamón, que parece que con una paletilla no nos llega.

domingo, 10 de junio de 2012

Nuevas tendencias en las carreras populares

Mucho se ha discutido sobre los premios en las carreras populares, esas que no están en el calendario oficial de la federación española (RFEA) o de la federación autonómica de turno. ¿Deberían eliminar los premios en metálico? Sortear premios entre los participantes y que el ganador quizá no se lleve nada, ¿es lógico? Hay argumentos tanto para un lado como para el otro y puesto que cada carrera tiene su propio organizador y su propio objetivo (ganar dinero, disfrutar con el deporte, mantener una tradición, captar talentos...), lo más normal es que no haya una solución única.


Por lo tanto, los organizadores se ven en la situación de decidir cómo repartir los premios que algunos patrocinadores les dan para dar colorido a la carrera. Y acaba de surgir una buena iniciativa de la mano de Ricard Fernández, el organizador de la Canet Race. Entre los objetos a repartir cuenta con jamones Aljomar, medias Compressport, algo de New Balance, una cena en el restaurante 6Q, un GPS Compe, una cámera de aventura gentileza de Corriol y una noche para dos personas en Andorra gentileza de Escapada Esportiva.


Algunos premios van para los primeros y primeras de la general, otros a los primeros locales, a los primeros equipos y a la meta volante de la primera vuelta. Otros se sortean y otros, los dos últimos, se "pelean". Con el fin de dar a conocer la Canet Race y dar publicidad a la empresa que cede estos regalos, Ricard ha decidido hacer un concurso en Facebook que ha desbordado las expectativas. 

Tanto la cámera como la escapada a Andorra tienen una foto en el muro del Facebook de la Canet Race. El concurso consiste en apuntarse a la carrera, escribir un comentario a la foto y compartir la imagen con todos los conocidos y desconcidos para ser el comentario con más "me gusta". El que a día de 12 de junio a las 23:59 tenga más "me gusta" conseguirá el premio. 

Yo voy primero en la escapada a Andorra, donde no hay demasiada competencia (aunque os pido de nuevo vuestra ayuda para seguir sumando [click aquí para buscar mi comentario]). Pero si de verdad queréis ver el sprint final por la cámera y no habéis votado todavía, clicad aquí.

jueves, 7 de junio de 2012

Cada uno en su sitio

Con las últimas entradas, muchos lectores me habéis felicitado por los resultados conseguidos; por pasar de ultratrail a 3000 metros en una semana y salir bien parado. Pero el atletismo tiene la habilidad de poner a cada uno en su sitio.


La semana pasada su publicó en la web de la RFEA la Lista Española de todos los tiempos Top-100 (actualizada a 31 de octubre de 2011). En ella, la Asociación Española de Estadísticos de Atletismo reúne las mejores marcas de los atletas españoles, desde el récord de España hasta el atleta que tiene la marca número 100 (en algunas pruebas se alarga hasta un poco más allá). 

Aquí no valen los éxitos en carreras populares ni la omnipresente pregunta de cuántos corrían; el atletismo, el de verdad, se mide con un cronómetro y una cinta métrica, tanto aquí como allí, tanto ahora como hace cien años. Salir en este ranking es tener mucha calidad y no salir... pues significa que te queda mucho por mejorar. ¿Hasta cuánto? Sirvan de ejemplo las marcas número cien de las pruebas que hago habitualmente (en media maratón, al no ser olímpica, sólo hay top-50):
  • 3.000m.l. - 7'59"21
  • 5.000m.l. - 13'47"6
  • 10.000m.l. - 28'57"55
  • Media maratón - 1h03'55" (marca 50)
  • Maratón - 2h17'38"
Algunas marcas las tengo cerca, pero todavía no aparezco. En cambio mi madre, Maria Tió, tiene la marca número cien en 10.000m (35'43"9) lograda el 10 de junio de 1993 en las pistas de Mataró. Ahí queda eso, un año y medio después de tener su sexto hijo.

Podéis consultar el ranking en pdf aquí.

jueves, 31 de mayo de 2012

Suma y sigue

La actividad atlética no para y como os anuncié, la semana después de Camí de Cavalls tenía que hacer un 3000 con mi club. No negaré que estaba lleno de dudas y antes de salir no sabía si sería capaz de competir en condiciones. Las jornadas de liga o competiciones por clubes suelen tener un esquema muy reptido en las pruebas de fondo: ritmo más o menos trotón durante el comienzo, algún que otro cambio de ritmo para ver cómo están los rivales y el esprint final. Y más o menos fue así.

De salida, Driss avisó que quería salir rápido y le dejamos hacer (no era nuestro rival para nada); la carrera se disputó a partir de la segunda posición. Mientras Driss pasaba a 2'40" el primer mil, los demás marcamos 2'52" y yo empezaba a preguntarme si no podríamos ir un poco más lentos. Luego se aflojó, picamos 2'56" en el segundo mil y empezamos a colocarnos bien. El ritmo se aceleraba, faltaban cada vez menos metros, al toque de la campana Adrià Vila se puso a tirar fuerte, en la contra recta pude adelantarle y mantuve esa posición hasta la meta: 8'29"36" (2'40" el último mil y 58" la última vuelta). [Resultados aquí]. Reconozco que me sorprendí y estoy bien contento porque no he perdido velocidad. ¿Seguiré así y mejor dentro de un mes y medio para atacar mi marca de 5000?

Últimos metros del 3000 con Adrià Vila y Jordi Comas

Por otro lado, este domingo tenemos una nueva salida de esas de "Descobrint el Montnegre", pero esta es especial. Hemos invitado a Just Sociats para que nos haga una masterclass sobre cómo subir y cómo bajar corriols. Si estáis por el Maresme este fin de semana, venid el domingo a las 8 de la mañana al bar El Paso (en el paseo de Calella, al lado de la estación de tren) y disfrutaréis de un rodaje ameno y divertido (con galletas Príncipe de regalo) con todos nosotros. ¡¡No faltéis!!


Just Sociats en pleno descenso

Más info sobre la salida del domingo en el Facebook de Mou-te per Calella.

viernes, 25 de mayo de 2012

Debutando en ultratrail (y II)

La segunda mitad del "trail sud" de Camí de Cavalls se me hizo más larga que la primera. Atrás quedaba esa equivocación al poco de empezar y delante quedaba todavía mucho trayecto. El siguiente avituallamiento estaba a unos once kilómetros pero luego tendría que recorrer otros veinte hasta poder pararme de nuevo.

"Pssss.. ojalá en las maratones pudiera sentarme, ¿no?"

Recuerdo que pasé la hipotética maratón (el km. 42,2 de mi GPS) en 3h38'. Tengo que reconocer que antes de empezar la carrera creía que tardaría entre 7 y 8 horas pero cada vez que recalculaba el tiempo final me daba cuenta de que me equivocaba de nuevo, cada vez más allá de las ocho horas y pronto con la duda de si bajaría de nueve.

Durante los kilómetros siguientes y hasta la meta, me iba felicitando a mí mismo cada vez que el GPS cambiaba de decena en la distancia recorrida. "Felicidades, Marc, ya llevas 50kms"; enhorabuena, Marc, quién te iba a decir que podías correr 60kms del tirón"; "carai, Marc, ¿te das cuenta de que llevas 70kms en las piernas?"; "¡¡80kms!! Marc eres todo un campeón". La soledad del corredor de fondo da para pensamientos muy filosóficos.

Durante esas horas llegué a imaginarme que la carrera es como una vida, donde los kilómetros significaban los años. Los primeros años pasan muy deprisa e incluso nos equivocamos de camino, teniendo que retroceder. Luego llega la juventud y seguimos con las prisas; pararnos nos parece perder el tiempo. La madurez, o crisis de los 40, los 50 o cuando llegue, lo relativiza todo; ya no hace falta ir tan rápido e incluso te preguntas a dónde estás yendo. Te preguntas quién carajo te mandó apuntarte a este circo y quién te obliga a seguir participando en él; te crees en la mitad del recorrido pero tanto la salida como la llegada están tan lejos que ni siquiera las ves. Te resignas y sigues adelante (es lo que has estado haciendo toda tu vida). Y llega la vejez, donde ya vislumbras el final y todo cobra sentido; no tienes prisa por llegar pero anhelas el descanso, el merecido descanso. Miras atrás y te ríes de ti mismo, del ímputo que tenías en la juventud y lo poco importante que resulta ahora. Y llegas a meta: has cumplido.

Más o menos fue así mi carrera, hasta que entre Cala Galdana y Cap d'Artuix, quizá cuando faltaban unos 20kms para llegar a meta, vi a lo lejos que un corredor me estaba alcanzando. Dejé de caminar (hasta ese momento caminaba muy a menudo y corría poco rato); quería ganar la carrera y mi mala táctica (empezar demasiado fuerte) podía dar al traste con el objetivo. En estas carreras de fondo, como pasa en la maratón, gana el que mantiene mejor ritmo al llegar al final. Temí ser adelantado y me centré en no parar de correr: mi ritmo era suave, pero constante. De hecho, había dicho a mis seguidores que llegaría a Cap d'Artuix sobre las 4 de la tarde pero llegué antes (3:40). Se sorprendieron y les contesté que ¡me estaban persiguiendo!

Desde ese avituallamiento hasta la meta sólo quedaban unos 12 o13kms (qué fácil es relativizar distancias). Comí medio plátano, un poco de frutos secos y llené poco el bidón, lo justo para llevarlo en la mochila durante un cuarto de hora, sacarlo para beberlo en los siguientes minutos y guardarlo de nuevo. Hice mis cálculos y dije que llegaría a la meta a las 4:55.

Rompiendo la cinta de vencedor

Los últimos kilómetros del trail sud son muy planos, pero de firme irregular por el tipo de roca que tiene Menorca. Todos los pasos tienen que ser diferentes para adaptarte al terreno y no te puedes despistar. Ves Ciutadella desde lo lejos y te preguntas cuánto tardarás en llegar; luego entras en la ciudad y el asfalto, que siempre me ha gustado, me duele por su dureza; saltando un par de piedras para llegar a una cala tengo un amago de rampa en el isquio derecho. Me asusto. Calculo que me faltan unos tres kilómetros y me da miedo no poder seguir. Avanzo con miedo, estiro un poco, vuelvo a correr y parece que se me pasa. Recupero el ritmo y me avisan que falta menos de un kilómetro; veo el arco de ASICS al final de una calle estrecha. No esprinto, me limito a llegar y son las 4:55. He terminado mi primera ultratrail, la he ganado y durante las próximas horas no quiero oir hablar de correr otra carrera como esta.

Pero ahora ya han pasado varios días y todo cambia de color...

Los resultados completos, aquí.

jueves, 24 de mayo de 2012

Debutando en ultratrail (I)

Hasta la fecha, lo más largo que había corrido eran maratones. Y en cuanto a trails, sólo he hecho un par de veces la Burriac Atac, una vez la Kilian's Classik (25km) y recientemente la Serra de les Fites, en la Pobla de Massaluca; nunca había corrido con mochila ni tampoco había participado en carreras de autosuficiencia, pero reconozco que me picaba la curiosidad. Y me lancé.

La semana pasada se celebraba en Menorca la Camí de Cavalls, la carrera que recorre este famoso trail (GR-223) que da la vuelta entera a la isla. Desde hacía meses me había animado a pensar que la correría (sólo media vuelta, el "trail sud") pues no me coincidía con ninguna competición y no estaba obligado a acabarla; sólo quería probar. Y llegó la fecha y todas mis dudas se convirtieron en realidad.

Sólo dos días antes de la carrera me llegó el material que necesitaba: la mochila tipo camelbag de ASICS y las Fuji-Trainer; mi jefe me prestó una manta térmica que era obligatoria y cogí un par de botes de Isostar para cumplir con las exigencias de los organizadores, así como dos barritas energéticas, el chuvasquero de mi novia, que pesa menos que el mío, el teléfono y un billete de 5 euros por lo que pudiera pasar.


Una carrera en semi-autosuficiencia significa que tiene avituallamientos, pero muy pocos. En los 90kms de carrera que teníamos por delante sólo había cinco puntos con bebida y comida hasta llegar a la meta. Hacía falta planificar bien las reservas, pero yo no estoy acostumbrado a esto y en cambio el peso de la mochila me daba miedo. Mi solución era llevar siempre lo mínimo posible: uno de los botes vacío y el otro sólo medio lleno (200-300ml).

Al principio llevaba los botes en las tiras de la maleta pero pronto me molestaron y opté por llevar el vacío dentro de la mochila y el otro en la mano, hasta que lo vaciaba y lo ponía también en la mochila. Lo único que me quedaba al alcance era el móvil, porque tenía dicho a mis animadores que me llamaran de vez en cuando, que 90kms se me antojaban muy largos. ¡¡Y me llamaron un par de veces!!

Mi duda principal era qué ritmo llevar desde el comienzo. Había hablado unos días antes con Pablo Vega y él me decía que debía correr a un ritmo que pudiera mantener hasta el infinito. El problema es que en los primeros kilómetros hay mucho asfalto y yo tenía miedo de que corriendo despacio me cansaría muy pronto. Y salí a 4'30", más o menos. 

La experiencia fue interesante; me equivoqué antes de llevar 10km y tuve que desandar un buen cacho, algo que da mucha rabia (como si no fueran suficientes kilómetros, yo hacía extras). Llegué al primer avituallamiento (km. 13) al cabo de una hora, rellené mi bidón y cogí una barrita energética que me comí al cabo de pocos kilómetros. El seguno tramo era más largo (19km) y empecé a ver que mi ritmo era demasiado vivo. Desde allí salían los corredores del "trekking sud" a las 11, tres horas después de nuestra salida, y al llegar todavía no habían empezado. Mientras me animaban bebí un poco, rellené mi bidón y cogí un bocadillo de jamón y queso que me fui comiendo mientras seguía adelante caminando.

La próxima parada sería en Sant Tomàs, en el km. 44, lo que correspondía con la mitad de la carrera. Este tramo, aunque no muy largo, ya me costó más. Mis ratos corriendo se intercalaban con otros caminando y cada vez con más frecuencia. Desde el comienzo había ido solo (primero) pero la falta de referencias son insufribles; de vez en cuando me adelantaba algún corredor del trekking sud y les preguntaba quién venía por detrás, a cuánto estaba y cómo le veían, pero es una información muy subjetiva que no me sacaba de demasiadas dudas. 

Llegando al tercer avituallamiento

Por suerte, el día seguía muy nublado y el calor no apretaba pero yo tenía ganas de parar. Después de un par de avituallamientos pasados casi a la carrera, en este tercero me senté por primera vez, me dediqué a beber bien y a refrescarme la cabeza y por fin hablé con mis acompañantes. Me contaban cómo estaba la carrera, qué tal les había ido a los que habían corrido la distancia entera y me preguntaban cómo me encontraba yo. Se les veía contentos y quedamos en vernos en el próximo avituallamiento (km. 55) sobre las 13:30, pero esto se está alargando mucho y continuaré mañana.