lunes, 16 de marzo de 2009

Indirectas

Ayer se celebró la Mitja Marató de Calella. Con un circuito muy llano, al lado del mar y 1200 participantes en su primera edición, la estancia en Kenia empieza a dar sus frutos. Mañana explicaré qué tal fue la carrera; hoy me centraré en un detalle muy concreto.

Cuando el año pasado me regalaron en un cross en Bélgica (aquí lo explicaba) 4 latas de cerveza, un paquete de espaguetis de 375g, un champú y un trozo de toalla, pensé que nunca me regalarían nada más extraño. Estaba equivocado: ayer se superaron.

Wipp Express era patrocinador oficial de la Mitja de Calella y, al terminar, a todos los participantes les regalaban -nos regalaban- un paquete de detergente en polvo de más de 4kg. Nunca he sido muy ducho en lavar la ropa (un mes en Kenia lo atestigua; los vaqueros casi se mantenían en pie a finales de febrero y no hablemos de los calcetines...). Empiezo a pensar, sin embargo, que el regalo era una indirecta: el 80% de los participantes -a ojo- éramos hombres. ¿O será la excusa perfecta para que las mujeres se animen a correr? Creo que este regalo generará un pequeño debate en algunas casas.

Mientras, podemos deleitarnos con unos anuncios ochenteros, aqeullos que afirmaban que "el frotar se va a acabar":




viernes, 13 de marzo de 2009

Furbol



No es swahili pero todo el mundo lo entiende. Aunque dejé de interesarme hace tiempo por los resultados de la primera división y todos sus tentáculos, no puedo decir lo mismo si hablamos de jugar.

Con el tiempo he descubierto que un balón puede crear enemistades en mi país pero que resulta un instrumento de convivencia en otros lugares del mundo. Cuando la situación entre razas se hace peligrosa, basta tener un balón cerca para romper el hielo. Recuerdo, y me encanta, el partidillo que organizó mi hermano en Nazaret, en las Navidades de 2006. Había judíos y palestinos y tres de mis hermanos y mi padre y yo. Se hacía difícil decir "pásamela" o "eres un chupón" o "¿quieres ponerte de portero?" pero nos lo pasamos en grande.

Mi último miércoles en Kenia también hubo partido. Después de la improvisación con unas botellitas de plástico, un voluntario consiguió un balón para jugar. No hizo falta buscar jugadores; simplemente aparecieron.


Al final de Eldoret, donde un descampado permite jugar a fútbol, colocamos varios abrigos a modo de portería y los que encontraron zapatos por el camino se fueron equipando. Los niños de la calle, que a las diez de la mañana no van al colegio, empezaron a venir de todas direcciones. Lo que empezó siendo un partido más o menos organizado -no influían los baches ni los setos ni el río...- acabó por convertirse en algo parecido a una guerra: a las doce, después de 2 horitas de juego, contamos 60 niños en el terreno de juego. Y lo más curioso es que ¡¡¡quedamos 2 a 1!!! ¿Cómo puede haber tanta gente y tan pocos goles?

jueves, 12 de marzo de 2009

Swahili básico

Aunque el inglés es idioma oficial en Kenia y en la escuela se enseña todo en inglés excepto la asignatura de swahili, resulta difícil entenderse con los niños. En casa, la gente mezcla en swahili con la lengua de su tribu (kalenjin, kikuyu, turkana, luo...) dejando al inglés un poco de lado. Se hace, por lo tanto, necesario aprender un vocabulario básico si quieres caer bien.

Al llegar te dirán Karibu (bienvenido) y lo lógico es que respondas con una cara de "¿qué me has llamado?" Pero pronto te acostumbrarás y luego te cambiarán a Habari que debe tener como respuesta Mzuri. Descubres que la M con la Z es un sonido extraño al que no estamos acostumbrados; nada más fácil: le camuflas una U y pronuncias muzuri. Entre emes y zetas, sin embargo, descubres un adjetivo. Sales a la calle y escuchas Mzungu por aquí Mzungu por allá. ¿Qué será mzungu; no saben que me llamo Marc? Basta preguntar para salir de dudas: mzungu significa "hombre blanco". Aaaaah, gracias. Ahora al escuchar mzungu ya se que se refieren a mí.

Lo mejor para aprender un idioma es buscar reglas nemotécnicas. Si el rey león nos enseñó que Rafiki significa "amigo" y Hakuna matata es "no hay camino", no pude disociar la salutación "¿Cómo estás?" de los cómicos del Tricicle. En swahili utilizan la forma familiar de ¿Sasa? y la respuesta es Poa. Si se pronuncia a la vez que se da la mano y se alargan las vocales, no deja de ser gracioso: ¿Sasaaaaaa? Pooooooaaaaaaaaaa. Parece que lances una botella a lo lejos y haga Chooooooooffffff.

Otras palabras muy útiles para que te hagan caso es "ven", "vete" y "vamos"; Kuja, Enda y Twende, respectivamente. Para la primera, me imagino a la ministra que limpia escaleras diciendo "escucha".

Luego están los números (del 1 al 10): Moja, Mpili, Tatu, Nne, Tano, Sita, Saba, Nane, Tisa y Kumi; los días de la semana (empezando por el lunes): Jumtatu, Jumanne, Jumatano, Alhamisi, Ijumaa, Jumamosi y Jumapili. Y terminas por preguntar vocabulario menos básico pero más útil: Mrembo (guap@), Msichana (chica), Kijama (chico) y Nakupenda (te quiero).

Si la lección os ha gustado, Tuonane kesho.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La prueba de fuego

Joan me manda una foto de mi media maratón de Granollers. La semana anterior me había hecho una analítica (39% de hematocrito) y al terminar la carrera y llegar a casa descubrí que tenía fiebre (38,5ºC). El resultado, algo parecido a una hora y cuarto corriendo, parece que me hacía mucha gracia:


Ahora estoy mucho mejor. He pasado cuatro semanas en Kenia, mi hematocrito ha llegado al 43% y el domingo me testaré de nuevo sobre los 21kms. Será al lado de casa, al lado de Sant Pol de Mar, en la media maratón de Calella. Espero reírme tanto como en Granollers, pero con un resultado mucho mejor. Sería la confirmación de que mi escapada a Kenia ha sido un éxito.

PD: No me preguntéis por qué me reía en la foto porque realmente no tengo ni idea; estaríamos contándonos algún chiste con Rosa Morató, jeje.


martes, 10 de marzo de 2009

Fotos de los trials (II)

Ya son las diez de la mañana y las sénior se preparan para ir a la línea de salida. De entre todas las participantes destaca Linet Masai: tiene 19 años y dice que empezó a hacer atletismo en 2005, cuando su hermano Moses se proclamó campeón africano júnior de 5000 y 10000; pensó que podía emularlo y en 2007 ganó el mundial junior de cross y en el 2008 quedó cuarta en los Juegos Olímpicos batiendo el récord del mundo júnior de la china Huina Ching, además de quedar tercera en el mundial de cross ya en categoría sénior. Es la de las zapatillas rojas:


El sol empieza a calentar de lo lindo pero no es el único factor a tener en cuenta. En esta panorámica de la carrera puede verse lo alta que está la hierba y el viento que agita las banderas al fondo.


Las corredoras se colocan en fila para aprovechar un sendero de un palmo de ancho, donde no ha crecido el césped y, por lo tanto, es menos difícil dar una zancada tras otra. Los kilómetros van pasando (corren 8) y el grupo de cabeza empieza a reducirse; aquí es más difícil ver a atletas sin zapatillas. La carrera tiene menos emoción que en las pruebas júniors, donde las sorpresas son constantes pero a falta de 1000 metros para la meta, cuando sólo quedan tres corredoras para disputarse la victoria, Linet Masai se descuelga y no consigue disputar el sprint.


El comentarista, medio en inglés medio en swahili, parece atónito ante la realidad y el publico, ausente durante las carreras anteriores, abarrota los alrededores del circuito haciendo difícil saber quién es la chica que va delante. Se llama Florence Kiplagat, es compañera de Linet en las filas de la Policia Keniana (2102) y no estuvo lesionada el año pasado como comenté en la otra entrada: había sido madre. El padre, que no tuvo que soportar un embarazo pero que sí estuvo retirado de las carreras durante el mismo periodo de tiempo por culpa de una lesión, se impuso en la carrera masculina:



Se llama Moses Mosop y descubro que corrimos juntos el mundial de cross de Laussane. Mientras Eliud Kipchoge ganó la carrera y yo quedé el 69º, Moses Mosop se clasificó en 7ª posición. En la foto (faltan poco más de 1000 metros para la meta), se puede ver que el circuito no siempre era de hierba; en algunas ocasiones se corría por arena blanda, aplastada por el paso continuo de los caballos. También se ve al fondo algo parecido a la torre de control. Allí se colocaba el spiker y en las escaleras, los aficionados que buscaban, al fondo, el reguero de atletas que Mosop había ido descolgando minuto tras minuto.

Para terminar, sólo puedo añadir que en otra ocasión quizá me anime a correr. Los kenianos suelen ser muy buenos corredores pero esta máxima no significa que todos los que participan en los trials tengan que ganarme. Aquí está un héroe que terminó muchos minutos después de Moses Mosop, con cara de sufrimiento, pero aplaudido hasta la saciedad:




lunes, 9 de marzo de 2009

Fotos de los trials

Os prometí publicar algunas fotos de los trials de Kenia de cross y ahora, con un poco de retraso, me lanzo a cumplir mi palabra.

Como os dije, la matinal empezó a las 8 de la mañana con la carrera de júnior chicas. Todas ellas alineadas esperando la orden del juez que las llevara a la línea de salida. Gracias al recorte de periódico, conseguí descubrir quiénes eran las favoritas antes de empezar a correr.


Aquí está Mercy Cherono, terminando de colocarse el dorsal, al frente de su equipo. Sus piernas kilométricas auguran una zancada de campeona que no tardaré en presenciar. Lleva zapatillas de clavos, pero no es algo muy común entre las corredoras. Lo mismo que tampoco es tan típico como en España ver equipaciones bien conjuntadas (en colores y marcas):



El claro ejemplo de que el hábito no hace al monje llegó de la mano de Jackline Chepngeno; enfundada en un pantalón estilo baloncesto -amarillo- y una camiseta de tirantes -rosa- y sin zapatillas, consiguió la medalla de bronce y la clasificación directa para el mundial. Sin embargo, algo malo puede pasar. Acostumbrada a correr siempre descalza, es muy probable que alguna marca deportiva le regale unas zapatillas de clavos para que utilice en el mundial; si no está habituada a ellas, lo más fácil es que le produzcan ampollas en los pies y, teniendo calidada para pelear por una medalla, se tenga que conformar con un puesto muy discreto si no con acabar retirándose.


Después de esta carrera, sin embargo, llegó el turno de los júniors chicos. El juez les mandó a la salida veinte minutos antes de la hora oficial, teniendo que esperarse bastante y sin apenas moverse. Hicieron algún progresivo, lo suficente para salir el primer kilómetro muy por debajo de 3 minutos (recordad: 1700m de altitud, césped muy alto, las 9 de la mañana, viento...). Con esta calidad, no es de extrañar que el cuerpo nacional de policía y los oficiales de las prisiones se fijen en ellos para emplearles. ¿Os imagináis a los policías de España con menos de 28 minutos en 10.000m?Seguimos el relato. Aquí va el grupo de cabeza: 2241 (Japhet Korir, lo ganó todo antes de los trials y se desgastó tanto durante la carrera que acabó tercero); el larguirucho que se tapa el dorsal (Titus Mbishei, finalmente 5º); los demás no sé quiénes son y, lo más curioso, es que no se ven en esta foto ni el primer clasificado (John Kempboi, que iba 6º hasta falta de 1km para la meta) ni el segundo (Paul Tonui).



Mañana, más fotos y comentarios sobre las carreras senior.

jueves, 5 de marzo de 2009

Las wheel-shoes

Ya estoy de regreso en España (llegué el lunes por la noche) y no he escrito antes porque al ordenador de casa le ha dado por funcionar un poco mal; espero, no obtante, escribir mucho estos días para contar con todos los detalles lo que ha sido la experiencia keniana.

Todos los domingos, en el Magazine de El Mundo, aparece en la última página una entrevista a algún personaje importante. La gracia del asunto es que hacen referencia al calzado favorito de esa persona. He aquí mi versión:



¿Cómo se ve el mundo desde sus zapatos?
Muy cerca. El contacto es casi directo: los pies se te llenan de polvo, notas todas las piedras del camino...

¿Cuál es la china de su zapato?
No las hay. Caen por el mismo lugar por el que han entrado.

¿A quién daría un pisotón?
Al que me las vendió. Su precio "oficial" es de 100KSh (1€) pero a mí me cobró 150. Ser blanco en Kenia te convierte en el blanco de los vendedores. Bueno, lo cierto es que aceptas pagar un poco más si con ello colaboras a erradicar su pobreza. No le daría un pisotón.

¿Sirven estos zapatos para correr?

A mí no, pero le aseguro que muchos niños son capaces de jugar a fútbol con ellas.

¿Los zapatos de quién le hubiese gustado calzar?
Los de Abebe Bikila en los Juegos Olímpicos de Roma 1960. A veces damos más importancia a los complementos que a la calidad de la persona; Bikila dio una lección magistral al mundo entero.


¿Por qué estos zapatos?
Porque me recuerdan mi viaje a Kenia, con todos sus detalles. Y porque me enseñan que con las manos se pueden hacer muchas cosas. Que no hace falta tener una carrera universitaria para salir adelante sino instinto y ganas de trabajar.

¿Algo más?
Sí, que son recicladas. Antes habían sido unas ruedas de coche o de camión desgastadas e inútiles. Ahora, por muy poco dinero, se convierten en algo tan útil como unas sandalias. Se eliminan los deshechos, se crea un empleo y se satisface una necesidad.

Interesante. ¿Cuánta gente se dedica a ello?
El hombre al que se las compré trabaja por su cuenta. Compra pneumáticos viejos y, sentado bajo la sombra de un árbol, va creando zapatos. He visto algunas tiendas similares pero es mucho más común la venta de calzado de segunda mano: cuando en Europa ya no nos gusta un par (o se intuye que se está rompiendo), en Kenia se genera un negocio.

¿Ha comprado zapatos de segunda mano?
No, y quizás me arrepienta. Busqué algunos como regalo para mis hermanas pero me pareció demasiado arriesgado. No sé si se las habrían puesto.

¿Comprará algún par si vuelve a Kenia?

No sólo zapatos de seguna mano. Me quedé embobado con las cajas metálicas que construyen para los niños que irán al colegio (internados) a partir de bidones vacíos. Son algo parecido a los baúles de llevan Harry Potter y sus amigos cuando van a Hogwarts. Los hay de diferentes tamaños y su precio ronda los 15€. También se contruyen utensilios de cocina (paellas, ollas...). Si vuelvo a Kenia, que lo tengo en mente, creo que iré sin equipaje y me lo compraré todo allí.