martes, 30 de noviembre de 2010

Mi próxima aventura

Viajar por el mundo ofrece la posibilidad de conocer a mucha gente y correr, la posibilidad de combinar los viajes con las buenas causas.

Resulta que en uno de mis viajes a Kenia tuve la suerte de tener que ayudar a una doctora panameña a encontrar dónde dormir y entrenar por la zona de Eldoret y ahora ella me ha invitado al maratón de Panamá para correr con la camiseta de su Fundación y así dar un poco de voz a los discapacitados. Es, sin lugar a dudas, la mejor combinación entre correr, viajar y arropar una buena causa. Pero no será nada fácil.

Panamá tiene un clima hostil y cambiante; pasa del sol a la tormenta en unos minutos y, casi siempre, con la humedad y el calor como ingredientes principales. La salida se dará a las 5am (nunca he corrido tan pronto y para una maratón, ¿a qué hora debería despertarme y tomar el "desayuno"?); a esa hora la temperatura mínima puede ser de 25º y todavía no habrá salido el sol. (Consultar clima)

Tales son las condiciones que la propia doctora me anima con sus comentarios: "nunca un keniano ha terminado la maratón", "algunos atletas acaban en el hospital por golpes de calor", "a diferencia de los demás maratones, aquí los avituallamientos son cada tres kilómetros", etc. Me recomienda que empiece a hidratarme desde la semana de antes (y más o menos me estoy obligando a beber más agua y más sales minerales), pero lo más importante, pienso yo, es la prudencia.

La maratón tiene un récord de 2h20'56" (Juan Carlos Cardona, de Colombia) desde el año 2000 y los organizadores, para darle emoción, premiarán un nuevo récord con 10.000$ extras (el primer puesto son 3000$). Pero lo cierto es que hace años que nadie se acerca a esa marca y el año pasado, por ejemplo, el podio fue 2h29', 2h30' y 2h43'. Yo, por si acaso, quiero empezar la carrera a 3'30" o 3'35" el kilómetro (alrededor de las 2h30' la maratón) y ver cómo se desarrolla todo.

No es una maratón que haya preparado ni una carrera que haré al 100%. Es, como dije antes, la opción de viajar, correr y sumarme a una buena causa; pero también quiero utilizarlo como experiencia para saber cómo el clima tan caluroso puede afectarme un una carrera. Creo que será una gran experiencia si no termino desfallecido y para conseguirlo, tengo que salir con calma. ¿Qué marca creéis que haré y a cuánto debería pasar la media maratón?

Tenéis toda la info posible, que no es mucha, en esta página web.

sábado, 27 de noviembre de 2010

El censo

¿Qué haríais un domingo cualquiera en un país que no es el vuestro y donde se prohíbe trabajar, salir o hacer nada fuera del hogar entre las 7 y las 17h? Pues en esta encrucijada me encuentro mañana. En Ecuador se celebra el censo 2010 de población y vivienda que, durante una semana, contará cuánta gente y cuántas casas hay en el país, una a una.

Desde hoy tenemos ley seca y a partir de mañana no se permite nada de lo que contaba. Ningún comercio estará abierto, ningún restaurante servirá comidas, las iglesias tienen prohibido celebrar misas; sólo los hospitales se salvan y, en todo caso, se necesitará un salvoconducto para acceder a ellos. Me pregunto qué pintamos los extranjeros en este censo y si podré salir a correr. Me apetece gozar de la carretera para mí sólo, sin coches, ni autobuses, ni camiones, ni motos. ¿Me parará la policía? Mañana me gustaría hacer una tirada larga, unos 25 o 30km de trote progresivo. A ver si lo consigo.

Y después, día de lectura. Ya he terminado "Hard Times" y hoy mismo he empezado "Aretes de Esparta", de mi amigo Lluís Prats; espero que no se me haga largo un domingo entero de lectura.

Y vosotros, ¿qué haríais?

viernes, 26 de noviembre de 2010

Los jarronazos

No es del todo cierto que viva sin agua corriente, pero casi. La Fundación donde se encuentra mi humilde morada tiene servicio de agua de 5 a 8, tanto de la mañana como de la tarde. Eso significa que el grifo que tenemos en medio del patio escupe un hilillo de agua durante seis horas al día. Los demás grifos de la fundación no escupen nada porque no existen tuberías.

Lo mismo pasa con las cisternas de los baños o con la ducha: no hay agua allí. Para manejarnos, la fundación está llena de cubos, jarras, jarrones y similares que acumulan esas seis horas de agua. Un manguera fina y larga se encarga de nutrirlos todos y, según demanda, los vamos vaciando.

Cuando uno termina de ir al baño, no tira de la cadena; cuando uno termina de ir al baño se acerca al cubo de dimensiones industriales que hay en la entrada, llena una jarra de agua y la vacía en la taza (y así tantas veces como los restos necesiten para ser tragados; la experiencia es un grado aquí).

Para la ducha, un lugar distinto al del baño y que consiste en tres paredes opacas con suelo de cemento y un agujero pequeñito de desagüe, otro cubo con su jarra a juego hacen de suministro. De manera tan rítmica como sea posible, se llena la jarra y se vierte encima de uno. Y se repite y se repite hasta que uno quede limpio (no debe uno olvidarse que el brazo derecho también tiene que ducharse). Después a enjabonarse y otra vez lo mismo.

Por suerte, no tengo que hacerme la comida ni lavarme la ropa: de verdad que tendría serios problemas para hacer ambas cosas. En este caso, la Fundación se encarga de ello y no me preocupo demasiado en cómo lo hacen.

Después de algunos días, no es tan difícil como parece en un principio (aunque aquí nadie habla de comodidad, ¿eh?).

jueves, 25 de noviembre de 2010

Mi humilde morada

La Fundación "Por ti Jesús" me ofrece cobijo mientras hago el voluntariado, pero nadie me contó en qué consistía el alojamiento antes de llegar. Ahora, después de dos semanas por aquí, os cuento de qué se trata.

Es una habitación amplia entera para mí -la de delante la ocupa el otro fisio-, de unos cuatro o cinco metros por lado; el suelo es de madera natural y no hay ventanas, lo cual no significa que no haya los huecos para ellas. Por suerte, aunque suele llover todas las noches, no hace frío ni tampoco entran los mosquitos (esto de verdad que no lo entiendo, pero me gusta). Lo demás son paredes pintadas de color infefinido y techo de uralita; una mesa que hace de estantería, un somier vacío, otro con colchón que es mi cama y un armario. Nada más.

Las dos habitaciones, las únicas de toda la fundación, están encima de la oficina y a ellas se accede desde una escalera exterior de madera que me machaca mis cuádriceps adoloridos de tan empinada que es. Esa escalera tengo que subir y bajar cada vez que necesito ir al baño o a la ducha o a comer, pero eso no es lo peor: lo peor es que el agua funciona a "jarronazos". Mañana os cuento más; ahora un par de fotos de mi humilde morada.

martes, 23 de noviembre de 2010

Y la altura me la jugó (parte estadística)


En la gráfica podéis observar el desnivel (verde) y mi ritmo (azul);
veréis que alrededor del kilómetro 16 ocurre algo raro con mi ritmo: eso es una pájara. Hasta entonces mi ritmo era más o menos uniforme en consonancia con el perfil, pero allí el perfil seguía siendo favorable y mis piernas no alcanzaban mantener un ritmo fijo. No es verdad que me pusiera a 5' el mil, como dice el reloj, pero sí que algo no funcionaba bien.

En resumen, mis parciales de 5000 según los kilómetros de la carrera
fueron estos: 15'56", 15'34", 15'16" y 16'38", aunque según el GARMIN esos tramos medían 4852, 5162, 5029 y 4832m, respectivamente. Por lo tanto, haciendo la regla de tres sobre a cuánto iba cada cinco mil, los tiempos finales son así: 16'25" (+35m), 15'04" (-152m), 15'10" (-155m) y 17'12" (-77m), colocando entre paréntesis el desnivel parcial de cada tramo. El último 1097 (que en realidad medía 1250m+44m) lo corrí en 5'09", que es un ritmo de 4'08"/km.

Se ve claramente que perdí un par de minutos en el cuarto 5000 (o por lo menos 1'30") y también bastante en el kilómetro final. Pero lo mejor de todo es que con ello salí ganando: quedar 5º de la general equivalía a 200$ en metálico, pero ser 6º (y por
lo tanto el primero de la categoría 19-29), consistió en 160$ para gastar en las tiendas SPORTIME y 35.000 millas de American Airlines que, según el subtítulo, equivalen a un pasaje de avión a EE.UU. (lo que no sé es a cuánto equivale si salgo desde España, pero también suena muy bien).

Los resultados completos, aunque no fáciles de consultar, están aquí. Y algunas fotos las podéis encontrar aquí.



PD: Lo peor de la carrera, por ponerle un "pero", es que los cuádriceps todavía me arden. Y tengo que recuperarme pronto, que la semana que viene tengo una nueva aventura.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Y la altura me la jugó

Pensar que la altura no me iba a afectar era una ilusión; sabía que me afectaría, pero no de esta manera, tan de repente, tan letal.

La mañana empezó fresca, con unos 6 o 7ºC según los termómetros publicitarios de la calle, y la salida se dio unos minutos después de las seis de la mañana. Yo me había levantado a las cuatro y salí del hotel en busca de desayuno. ¿Dónde se desayuna un domingo a esas horas? Una opción era tomar pollo frito con patatas de un local de 24 horas, pero me decanté por la gasolinera de al lado: dos magdalenas y un Nesquik. No es lo mejor, pero algo era.

Los primeros kilómetros los hice con el grupo de cabeza (éramos unos ocho o nueve), cerrando y midiendo mis esfuerzos. Íbamos a 3'15" más o menos, que no está mal para estar a 2800m sobre el nivel del mar. Mis piernas aguantaban bien, pero al primer arreón preferí calmarme. Cedí unos metros, como hacían otros y me puse a mi ritmo.

A partir de ahí empezó la bajada (era el kilómetro 5) y los de delante, un grupo de seis, se alejaban. Yo seguía a la mía hasta que me atrapó un corredor que iba a buen ritmo. Aunque me costó, me pegué a él y ya casi no nos separamos, haciéndole la goma un poco de vez en cuando y capturando a dos valientes que se pasaron de ritmo: los otros cuatro eran inalcanzables.

En ese momento, pensando que podía quedar 5º (había dinero para los cinco primeros) tensé y descolgué un poco a mi rival, pero ni fue mucho ni duró demasiado. Después de una bajada suicida en el trece, pensé que tenía que regular un poco, confiando que al esprint también se puede ganar. Nos juntamos de nuevo y, en el 16, peté. Fue algo así como un muro maratoniano: quedarse vacío de repente, sin fuerzas para mantener un ritmo digno y, lo que es peor, pensando si se será capaz de llegar.

Mi compañero de fatiga me sacó algo más de un minuto desde ahí hasta la meta; por suerte, mi perseguidor también andaba fastidiado y no me pudo atrapar.

Así fue la media maratón Mitad del Mundo: una carrera rápida con la condición de estar adaptado a la altura. Se ganó con 1h04'29" mientras que yo hice 1h08'35". No digo que la pueda ganar, pero es una carrera muy bonita de hacer, muy táctica para distribuir las fuerzas (el último kilómetro es un cuestón tremendo) y que ya tengo en mente poder repetir. Por si fuera poco, he caído bien a los de la organización (y ellos a mí) y podremos hablar más adelante sobre mi regreso, con una ayuda para el viaje.

La próxima entrada: un análisis estadístico para ver cómo se corre cuando hace bajada (kilómetros por debajo de 2'50") y cómo se peta por no estar adaptado a la altura.

Toda la info, en www.quito21k.com

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mi plan


Descubriendo que es peligroso apuntarse a los planes de los demás, el próximo fin de semana lo he diseñado yo (bueno, lo diseñé ya hace tiempo cuando supe que el mes de noviembre lo pasaría en Ecuador). El próximo domingo me iré a la Mitad del Mundo.

La Mitad del Mundo es un lugar y monumento que está 240m al sur del Ecuador, pero que cuando lo construyeron creían que acertaban. Está tan cerca de Quito (unos veinte kilómetros) que lo mejor es ir corriendo y así se inventó la Media Maratón Mitad del Mundo. Ese es mi plan para el domingo.



La verdad es que tengo una gran curiosidad por esta carrera porque no se parece en nada a cualquier media maratón que haya corrido antes; me explico. La salida es a las seis de la mañana, en la céntrica plaza de toros (2783m) y hasta el kilómetro cinco se va ascendiendo (2820m), pero a partir de ahí... baja que bajarás y vuela que volarás. Los próximos catorce kilómetros tienen un desnivel a favor de 412 metros, hasta el km. 19 (2408) y de nuevo se sube un poco hasta la meta (2453m).

Y yo me pregunto ¿cuánto afecta la altura y cuánto beneficia la bajada para que cada año se gane con 1h04'? De verdad que estoy intrigado y me cuesta tener que esperarme hasta el domingo para descubrirlo. ¿Qué marca pensáis que puedo hacer yo en una carrera como esta?