miércoles, 16 de junio de 2010

Mandazi

Llevo tiempo sin hablar de comida, pero no penséis que paso hambre. El pasado fin de semana estuve aprendiendo a cocinar mandazis, que son un dulce frito a base de harina, leche y azúcar, más o menos.


En un cuenco su mezclan harina, levadura, azúcar y sal (con proporciones desconocidas); cuando parece homogéneo, se añaden huevos batidos, aceite y leche tibia (a menudo aguada, para que alargue un poco más). Se forma una masa y se extiende como si formáramos la masa de una pizza. Cuando es lo bastante fina, se corta en triángulos del tamaño que quieras y se fríen.


En menos de un par de minutos, los mandazis se hinchan de aire y quedan dorados; se retiran de la sartén (o de la freidora si la tuvieras) y están listos para comer.


La foto ilustra mi pericia en una zona rural de Kenia (Ngeria), donde hay electricidad pero no agua corriente. La mayoría de cocinas rurales son de carbón vegetal pero aquí teníamos gas, todo un lujo; el problema llega cuando se acaba el gas y la tienda más cercana está a casi treinta kilómetros.

7 comentarios:

Rafa González dijo...

Bueno, 30 km con una botella de butano a las espaldas es un gran entreno de calidad, ¿no?

mòmo dijo...

Iba a decir lo mismo que Rafa. Ya tienes una variante para tus entrenamientos, je.

Sergio dijo...

Como dice el refrán: "Si no lo pruebo, no lo creo" (o algo así).

Angel dijo...

Tienen buena pinta, habra que probar. Y vaya entreno, no?.

Un saludo

david sanchez dijo...

Tiene que estar muy bueno.

Aunque hacer 30 km para el butano, vaya tela.

Un abrazo.

Furacán dijo...

Vas acabar haciendo un programa de cocina. Cocina con Marc!

Marc Roig Tió dijo...

Rafa, por suerte (si no está demasiado embarrado) se puede llegar en coche.

Mòmo, hice el recorrido corriendo pero sin butano (no se nos había acabado todavía).

Pues Sergio, siento que no puedas creerlo, yo lo hago a dientes juntillas.

Te lo recomiendo, Angel. Aunque deja reposar la barriga antes de correr, que yo me comí por lo menos 10 manzadis y luego no podía con los retortijones, jeje.

David, lo mismo que Rafa: ¡¡¡que en Kenia también hay coches!!! Jajaja.

Que tiemble Arguiñano que me estoy creciendo (y tengo chistes, ¿eh?).