Nunca he sido buen cantante ni un gran aficionado a la música; simplemente enciendo la radio y escucho lo que toque, pero puedo tener opiniones respecto a la música. Y afirmo que el gospel me gusta, que lo disfruto y que, si puedo, me uno al grupo.
Por la tarde, antes de marcharnos de la oficina, cantamos un poco. En teoría es un entrenamiento para los jóvenes, para ocuparles el tiempo y quizá más adelante hacer algún festival y que puedan sacar algunos shilings. Ellos se saben todas las letras y sólo tienen que repetir o acompañar lo que cante el que dirige la canción; yo, en cambio, tengo que pedir que me las escriban y luego descubrir el orden adecuado, el número de repeticiones y demás. Parece complicado, pero en un par de estribillos se le coge el truco y está chupado.
Por si fuera poco, aprendo swahili mientras canto: “Bwana ninakupenda/ Asante sana bwana mwokozi wangu/ Bwana bwana mimi sitaona haya/ Kusema wewe wangu na mimi waku/ Nisaidie bwana/ Katika shida zangu/ Nisaidie nizaidie bwana".
Bwana significa “Señor” y la canción sigue diciendo “te quiero” y “gracias” y otras aclamaciones que ahora ya no recuerdo; mi swahili va pasito a pasito, qué le vamos a hacer.
PD: Quizá más adelante cuelgue un vídeo.
