sábado, 13 de noviembre de 2010

¿Qué hago en Ecuador?


Ya llevo varios días en Ecuador y muchos os preguntaréis qué me trae por estas tierras. Hará casi un año, me puse en contacto con AISEESP (la Asociación Internacional de Sanitarios en España) que tienen proyectos de cooperación en Ecuador para los que necesitan médicos, enfermeros, psicólogos y fisioterapeutas, entre otros. Casi nunca se requieren fisioterapeutas para estos proyectos, así que me hizo mucha ilusión descubrir que alguien contaba con nosotros.

En ese momento no pude ir, por tener demasiadas competiciones en mente, pero este otoño era distinto. Ya desde el verano (y viendo que la opción de ir a Etiopía era bastante difícil), empecé a pensar que si corría una maratón en octubre (al final fue en noviembre) podría irme luego un par de meses a Ecuador hasta Navidad. En esa época no me perdería demasiadas carreras, aunque sí es verdad que me sabe mal no ir a la Behobia ni a la media de Mataró, pero aquí también he descubierto algunas competiciones que más adelante os contaré.

Total, que AISEESP me puso en contacto con la Fundación "Por ti Jesús", del cantón de El Carmen, en la provincia de Manabí, a 168km de Quito. Yo he tenido que pagar el viaje (675€) pero ellos me ofrecen el alojamiento (algún día os comentaré qué significa "alojamiento" por aquí) y la comida. Y mi trabajo consiste en realizar tratamientos de fisioterapia a los pacientes, muchos de ellos con problemas neurológicos o parálisis cerebrales infantiles, aunque también hay algo de traumatología. La mayoría es gente sin recursos que, si pueden, pagan 30$ al mes para recibir terapia todos los días que lo necesiten (si no pueden, se puede llegar a un acuerdo).

Así que esta es mi vida en Ecuador, hasta el 14 de diciembre que tengo el regreso a casa. Trabajo de 8 a 12 y de 14 a 17, e intento salir a correr a las 6 de la mañana y conectarme a internet al terminar la jornada (cuando en España es media noche).

miércoles, 10 de noviembre de 2010

De compras

Han llamado del aeropuerto para decir que mañana enviarán mi maleta a El Carmen, cerca de Santo Domingo de los Colorados (que ahora se llama Santo Domingo de los Tsáchilas) y sólo espero que esté entera. Llevo desde la maratón de Zaragoza sin correr y, aunque el descanso también es bueno, ¡¡¡quiero correr!!! En la maleta están mi ropa y mis zapatillas.

El caso es que para evitar vestir todos los días igual, al día siguiente de llegar a Ecuador (el martes), de camino a El Carmen, me fui de compras por Santo Domingo. En Quito cogí el autobús ese que os contaba del descenso de casi 3000 metros hasta el nivel del mar. Las vistas eran bonitas, pero tenía tanto sueño que me las perdí casi enteras. Tras dos horas y media, ya estaba en Santo Domingo y mi teléfono ya no funcionaba. Al parecer es por aquello de tribanda o cuatribanda: en Quito coge señal, pero fuera de allí ya no. Así que quien tenía que esperarme allí no aparecía y fue algo difícil de conseguir. Pero pasó algo más de una hora y nos encontramos. Nos fuimos a comer.

Después de comer, me llevaron a una tienda de ropa, de las que tienen de todo. En la planta baja escogí dos camisetas (turquesa y morada) y un polo (rosa); en la planta principal, en el mostrador de la izquierda, un pantalón (blanquecino); en el mostrados de la derecha, tres pares de calcetines y tres calzoncillos. No hace falta decir que el calor de Ecuador (nada parecido al frío que debéis de tener ya en España -¿o todavía no?-) casa muy bien con estos colores. Hoy, para trabajar, he estrenado el polo rosa. Y todo ello, por 48$ (35€). Hacía mucho tiempo que no me iba de compras y estoy orgulloso con el producto. Algún día os colgaré fotos.

PD: la próxima entrada: ¿qué hago en Ecuador?

martes, 9 de noviembre de 2010

Primeras horas en Ecuador

Terminada la maratón (o casi) de Zaragoza, llegué a mi casa la tarde del domingo 6; era el momento de deshacer la maleta, hacer otra más grande y cenar un poco. A las 5:50 de la mañana del lunes tenía puesto el despertador y a las 9:35 (aunque luego hubo retraso) subía a mi primer avión del día: Barcelona-Madrid. En Madrid, transbordo rápido y corriendo para no perder el Madrid-Bogotá, que estuvo lleno de turbulencias y "sólo" duraba diez horas. En Bogotá, una hora y media de transbordo para subir a un AeroGal (aunque en mi billete ponía Avianca) hasta Quito. Este avión de AeroGal, que creo que lo estrenábamos, era un Airbus 320 pero con todas las comodidades. El vuelo era de 70 minutos y me dio tiempo a ver en mi pantalla personal un capítulo de House, un recopilatorio de Just for Lags y terminar jugando al Golf.

Llegué a Quito a las ocho de la tarde, pero para mi reloj español ya eran las dos de la mañana. Luego, casi una hora de cola para el control de pasaportes y... ¡¡sorpresa!! tu maleta no ha llegado. Otro bastante de espera para saber dónde estaba o dónde reclamar y, finalmente, taxi hasta el centro (10$). El taxista, un hombre de unos 80 años que de más lento casi no llegamos a la ciudad, me dejó en la plaza de Santo Domingo y me aconsejó algún que otro hotel. Mis preferencias eran claras: barato, limpio y con agua caliente. Acerté con el Hotel Huasi Continental, que por 8$ (me descontaron uno) me ofrecieron una habitación triple sin baño, pero que me servía el baño del pasillo con agua caliente.

A las 11 de la noche hora local (las 5 de la mañana en España) me metía en la cama. La calle de abajo ha sido un poco ruidosa, pero he dormido bien. Esta mañana, a las 6 ya estaba en pie y después de desayunar (que empezaba a las 7) he comprado una tarjeta sim local y ya puedo estar localizable, aunque no sé cuál es mi número.

Ahora tomaré el trolebús hasta la estación de autobuses y dos horas y media después estaré en Santo Domingo de los Colorados; lo más impactante del recorrido es que pasas de casi 3000 a nivel del mar en 130km. Si sobrevivo, os lo contaré más adelante.

domingo, 7 de noviembre de 2010

No pudo ser

No resulta fácil escribir una entrada en el blog después de retirarse en una maratón. La maratón es una carrera distinta a las demás, tiene su entrenamiento físico específico y su motivación psicológica particular. El primer asunto, frente a una carrera de estas características, es escoger cuál correr. Las opciones siempre son varias y los motivos para decantarse por una y descartar otras, innumerables. Quería hacer Frankfurt, porque el circuito es bueno (fíjate, el ganador corrió en 2h04'57" este año) pero no sabía si tendría grupo y la organización no me ayudaba con el viaje ni el hotel. En Zaragoza, en cambio, el circuito parecía bueno (aunque engaña un poco, seamos francos) pero la organización se esmeró en que todo estuviera a mi favor. La elección era difícil y me pudo el riesgo.

Uno siempre confía en sus posibilidades y cree que todo es más sencillo de lo que parece. En Barcelona, hace varios meses, corrí en 2h18'53" y pensé que podía hacer menos; quizá no sería tan difícil mejorar esta marca en Zaragoza y, vistos los resultados del año anterior, ganar la prueba. Reconozco que me pudo la vanidad o, en todo caso, la rentabilidad. Hacer 2h17' en Frankfurt suponía pagarme el viaje y quedar el 25º (por lo menos); hacerlo en Zaragoza significaría (si ganaba la carrera) ganar 2000€ y la repercusión mediática de una victoria, que se puede rentabilizar luego en patrocinios. Vanidad o no, los atletas vivimos de esto y correr en Zaragoza era una apuesta: podía salir bien o podía salir mal. Y ha salido mal.

El día amaneció espectacular para correr. Una lluvia de corta duración limpió el aire y no soplaba el viento, pero los zaragozanos saben que después de esta ducha llega en cierzo: la nube se va y le abre las puertas, no hace falta añadir que las abre de par en par.

El plan (el que escribí en mi post anterior) era sencillo de redactar, pero no tanto de poner en práctica. Mi primer 10.000 lo crucé en casi 33'00" pero no me importaba mucho; seguía pensando que la carrera más inteligente sería de menos a más y ahorrar en los primeros kilómetros era una buena elección. Seguí más o menos al mismo ritmo y la media fue a 1h10' pelada. No era éste el plan y de vez en cuando me llegaban pensamientos negativos (no lo vas a conseguir, se te va a hacer muy largo, estás aflojando mucho...), mientras el cierzo soplaba más y más fuerte. A favor ayudaba un poco; en contra destrozaba al más optimista. La organización ataba los puntos kilométricos a las farolas y les añadía piedras en los pies para que no salieran volando. Cada vez era más difícil pensar qué tenía que hacer.

Mi ritmo de competición tenía que ser por debajo de 3'20" (me habría encantado competir a 3'15") pero varios kilómetros me salían a 3'30". Los números no cuadraban y, sin petar mucho más, la marca se acercaría a las 2h25'. No era éste el plan y la apuesta que había hecho estaba casi perdida. Podía seguir, intentar llegar a meta y descubrir que si quiero, puedo. Pero mi apuesta estaba perdida y llegar a meta no era un consuelo.

Retirarse en una maratón es muy traumático, porque se ha preparado a conciencia, se ha renunciado a otras carreras para hacer ésa. Aunque no sea cierto, a uno le entra la sensación de que ha perdido el tiempo. Yo sólo intento convencerme de que he perdido la apuesta, pero no el tiempo. Y he aprendido que la próxima vez quizá tengo que conocer un poco más las reglas del juego y pensar que no todo resulta tan fácil. Aunque ha sido una derrota deportiva, ha sido una gran lección. Ojalá las próximas lecciones no escuezan tanto.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El plan

Este domingo se celebra la maratón de Zaragoza (y no es la única, también están la de Nueva York y la de Beirut, como mínimo), pero yo me quedo con el producto nacional. El plan es, a grandes rasgos, mejorar mi marca personal de 2h18'53" que hice el pasado mes de marzo en Barcelona.

En Barcelona pasé la media maratón en 1h08'00" y luego casi 1h11'; la idea es, por lo tanto, ser más prudente. Me conformo con 2h17' pero me gustaría hacer 2h16'. Quiero correr a 3'15", pasar a 32'30" el 10.000, a algo menos de 1h09' la media y mantener el ritmo el mayor tiempo posible. Tener la sangre fría para seguir manteniendo el ritmo incluso si me encuentro muy suelto; pasar el kilómetro 30 a menos de 1h38'00" sería perfecto y sólo a partir de entonces, si todavía voy muy suelto, empezar a pensar que puedo apretar.

El pulsómetro será un gran aliado. Corro con comodidad a menos de 160 pulsaciones por minuto. Si paso de esta barrera, mi cuerpo se va a resentir más pronto que tarde, así que andaré atento a este detalle.

Sé que puedo terminar con fuerza y espero (y deseo) que los tres etíopes que corren la maratón de Zaragoza empiecen a flojear con el paso de los kilómetros. No les conozco ni sé sus marcas personales (ni donde las han conseguido) pero hablan de algo así como 2h14' o 2h15'. Si consiguen estos tiempos será difícil que les gane, pero la experiencia me dice que salen demasiado fuerte y poco a poco van pinchando. La carrera puede ser, a priori, algo así como "corre que te pillo": les dejo un poco de ventaja (más que dejarles ventaja, es que creo que saldrán demasiado fuerte como para seguirles) y luego a esperar si con el paso de los kilómetros les alcanzo.

No será fácil, pero ganar la maratón de Zaragoza es quizá el objetivo que más me tienta (aunque va emparejado a mejorar mi marca personal). De todos modos, el domingo a las 9 de la mañana se da la salida para todo el mundo; estáis invitados.

martes, 2 de noviembre de 2010

Embajador

Ayer olvidé mencionar que ASICS no sólo me da el material para correr sino que además me ha nombrado embajador de la marca. No es para menos, después de saber que me gusta tanto viajar. De hecho, poco faltó para que en estas fechas me encontrara en Etiopía.

El pasado verano salió una oferta de voluntario para el hospital de Gambo (Etiopía) de manos de la fundación Fontilles. Querían a un fisioterapeuta para pasar seis meses en ese hospital y yo me apunté enseguida; pero no fui seleccionado. Una lástima, la verdad, pero ya tengo previsto otro destino (aunque no será tan largo, claro): el próximo lunes, después de mi maratón de Zaragoza, me apunto a unas vacaciones solidarias de cinco semanas para hacer de fisioterapeuta.

PD: Ya os mantendré al corriente de cómo me va.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Resumen 2009-2010

La temporada atlética 2009-2010 ha llegado a su fin y hoy empieza la siguiente. Es más un trámite burocrático que una forma de planificar la temporada (sólo hace falta ver que una de las competiciones más importantes que tendré es este domingo: maratón de Zaragoza). Sin embargo, es el momento de cambiar de club o confirmar que sigo en el mismo, de hacer balance de los resultados de todo un año, etc. He aquí el resumen.


Este año debuté con el Laietània de Mataró, equipo donde ya militaron mi hermano Enric y también mi madre. Mi primera competición con ellos fue la Behobia y no pudo empezar mejor: 3º detrás de Rafa Iglesias y Chema Martínez. Los éxitos se han sucedido hasta mejorar tres de mis marcas personales (5000m.l., media maratón y maratón), revalidar mi título de campeón de Catalunya de media maratón y quedar 2º en pista en el 5000. Por todo ello, y por el excelente trato que he recibido en el club, me quedo un año más -por lo menos- en Mataró.


En el apartado de la estadística, mi marca de 5000m.l. (14'09"28 conseguida en el meeting de Mataró) ocupa la cuarta plaza en el ránking catalán y la 16ª en el español. En media maratón (1h04'57" en Barcelona) estoy segundo como catalán y octavo como español. Y en maratón (2h18'57" en Barcelona también) de nuevo soy segundo catalán y 12º como español. A nivel europeo, sobre las 30 mejores marcas, todavía no aparezco en ninguna prueba. Podría ser el objetivo de la temporada que empieza, aunque no será nada fácil (las marcas trigésimas europeas son éstas: 13'39"45, 1h03'43" y 2h14'05").


Pero sin que sea fácil, varios son los que confían en mí. La semana pasada firmaba un acuerdo de colaboración con ASICS y sigue vigente el que tengo con COMPRESSPORT. En época de vacas flacas, se agradece todavía más esta ayuda y, por lo tanto, mis ambiciones para la próxima campaña tienen que ser ambiciosas: bajar de 1h04'00" en media maratón y de 2h15'00" en maratón; revalidar mi título de campeón de Catalunya de media y conseguir subir al podio en el campeonato de España (este año fui séptimo). ¿Lo veis factible?