Dícese de entrenar tres veces en un mismo día. Y añado: es más complicada la logística que la fisiología.
El lunes pasado, después de una mal día en Terrassa y aprovechando que empezaba una semana sin competición, decidí descubrir qué había más allá de la segunda sesión. Como es habitual en esta preparación maratoniana, me levanté sobre las 8 o un poco menos para salir a trotar 15kms. A esas horas, mi ritmo medio de rodaje suele ser cercano al 4'30": lo suficente para acumular un poco de volumen y llegar al desayuno con muchas ganas de comer.
El desayuno consiste en el zumo de dos naranjas, luego un kiwi, tres o cuatro tostadas con queso o embutido y un tazón de leche con cereales o galletas. Después el tiempo de ordenador: repasar los e-mails, publicar en el blog y leer los otros blogs, escribir algún que otro artículo, etc.
A las 11 o algo más tarde me fui al gimnasio: una hora de trabajo de fuerza y, al terminar, 10kms de trote a 4'00". Vuelta a casa, comer y una ligera siesta para recuperar. Por la tarde, trabajé un poco en el huerto (dentro de diez días me voy a Kenia y para entonces las patatas tienen que estar sembradas) y quedé con el grupo de Canet a la hora habitual, las 7:30 de la tarde. Los lunes solemos hacer 12 o 13kms de rodaje progresivo, pero como muchos competimos el día anterior nos lo tomamos con calma. Total, 37kms en un día.
Y al llegar a casa y cenar un poco, me fui rápido a la cama, que es el ingrediente especial para triplicar: acostarse temprano. La prueba de fuego vendría al día siguiente, al hacer las series del martes y descubrir que triplicar no había sido demasiado traumático. Por la mañana rodé 12kms y por la tarde, 3x3000 con dos minutos de recuperación y a 9'30" (aunque salieron a 9'29", 9'25" y 9'20").
Tan contento estaba que el miércoles quería repetir la experiencia, pero un problema de logística lo fastidió. Salí por la mañana a correr 15kms, a mediodía me fui al gimnasio pero cuando estaba acabando la fuerza me llamaron al móvil: tenía que conectarme urgentemente a internet para hacer una entrevista por videoconferencia. Me duché y me fui a casa, sin tiempo de rodar esos 10kms del mediodía. Por la tarde, no obstante, cumplí con otros 13.
Me encuentro cansado, es cierto, pero si no hay problemas de logística no veo tan complicado el triplicar de vez en cuando. Quizá lo haga algún otro día.