miércoles, 5 de diciembre de 2007

Sinterklaas

En España tenemos los Reyes Magos y en Holanda, Sinterklaas. Ambos están asustadamente intimidados por el omnipresente Santa Claus, pero el barrigón no conseguirá desbancarlos. Al parecer, tanto Sinterklaas como Santa Claus provienen de la misma figura: San Nicolás. Pero las rivalidades entre países y culturas lo ha ido distanciando. Vayamos por partes.

San Nicolás fue obispo de Mira -antiguo Bizancio, ahora Turquía- en el s. IV. Durante su vida, destacó la facilidad que tenía para ayudar a los desvalidos y desamparados dando comida, cobijo, compañía, etc. Al parecer quedó huérfano desde muy pequeño pero heredando una gran fortuna. Gracias a su excesiva caridad y a los recursos que tenía, se las ingeniaba para satisfacer las necesidades de los que le rodeaban; además, gustaba de hacerlo discretamente e incluso de incógnito si se podía.

Con el tiempo fue creciendo su popularidad y cada vez que sucedían hechos inexplicables se le atribuyeron a él. Fue declarado santo y su devoción aumentó. Ya en el s. XV empezó la Iglesia a utilizar su imagen para realizar buenas acciones: la noche del 5 al 6 de diciembre (supuesto día de su muerte) las familias pobres colocaban un zapato en la puerta de las iglesias y, con las colectas conseguidas, se llenaban de dinero.

Un siglo más tarde, la fiesta se popularizó y los zapatos cambiaron de alojamiento instalándose a los pies de la chimenea. Desde entonces, la fiesta ha ganando adeptos y folklore.

Sinterklaas llega en barco a Holanda desde España. [Sinterklaas era turco pero sus restos fueron trasladados a Bari (Italia) en 1087. En 1442 el reino de Nápoles pasó a ser español y, por lo tanto, Bari era España. Como la fiesta se popularizó en el s. XVI, Sinterklaas viene de España, aunque no está claro de dónde exactamente]. En el barco, como decía, llega Sinterklaas encima de su caballo blanco y le acompañan los swarte Pieten (literalmente, Pedros negros). Son sus ayudantes, los que bajan por las chimeneas para depositar los regalos. Pero también tienen una segunda misión, no menos interesante que la anterior. El saco en el que guardan los regalos que deben repartir también sirve para apresar a los niños que se han portado mal y llevarlos a España de vuelta.

El color de los swarte Pieten ha causado desavenencias últimamente. Son muchas las teoría al respecto: que si es un esclavo turco, que si un niño etíope, que si un desollinador... Al parecer esta última es la más aceptada, pero choca un poco que a parte del color negro del hollín, los swarte Pieten también consigan unos labios voluminosos al bajar por la chimenea. En fin, que ¿para qué hacerse tantas preguntas?





Volviendo a Sinterklaas, se diferencia del archiconocido Santa Claus porque sigue vistiendo según su condición: casulla, mitra y cayado. Pero ésta no es la única diferencia. ¿Cómo se ha llegado al insustancial Santa Claus?

Lo que ahora conocemos como Nueva York, antes era Nueva Amsterdam. Por lo tanto, su tradición a Sinterklaas duró lo que duró su antiguo nombre. Los ingleses, aborreciendo todo lo que pertenecía a los anteriores habitantes pero sin quitar una tradición que tenía su encanto, degradaron al Santo a un viejo bonachón que se pasa el año en el polo norte, cuidando de sus renos y que reparte regalos a los niños buenos la noche del 24 de diciembre. Y así transformaron la fiesta en honor a un Santo a una fiesta de consumismo, cargada de buenos sentimientos pero perdiendo el trasfondo que le da sentido. Una lástima, sin lugar a dudas.

A día de hoy San Nicolás es patrón de Rusia y de los marineros, aunque también se le reza en caso de incendio y de problemas económicos.

9 comentarios:

am dijo...

Muy interesante, Marc. Aquí se festeja por igual a Santa Claus y a los Reyes. Pero en mi casa siempre fue El Niño Dios. Me gusta mucho más la tradición holandesa que la neoyorquina. Saludos!

Marc Roig Tió dijo...

En mi casa tenemos los Reyes Magos, pero me ha gustado descubrir esta tradición holandesa (y me quedé impresionado al saber que Sinterklaas venía de España).

María dijo...

Si! yo lo sabía, de hecho creo que allí cuando un niño se porta mal le dicen "o te portas bien o vienen los españoles"... o al menos se decía... en vez del "coco" los españoles... yo lo entiendo, algunos dan miedo!!! jejejeje

En casa celebramos a los reyes y el 24 por la noche, cuando vamos a Misa de Gallo, el Niñito Jesús nos deja un detallito!!

Marc Roig Tió dijo...

Si te portas mal en Holanda, el que viene es el Duque de Alba (aunque quizá deberian actualizar el dicho con la Duquesa, jeje).

Y no hacéis el "caga tió"? Nosotros lo hacemos el 24 antes de la Misa del gallo, siendo una tradición muy catalana. Ya os hablaré de ello.

María dijo...

jajajaja si que lo hacíamos!!! cuando pasabamos las navidades con mis "avis"!!! que gracia! cuenta, cuenta!

spanjaard dijo...

Marc, ¿en hoe gaat met het Nederlands? ¿Te has apuntado a algún cursillo?

Te sigo leyendo aunque no haya escrito desde tu maratón.

t mazzel
Luis
Spanjaard.wordpress.com

Marc Roig Tió dijo...

Hola Luis, que cómo va con el holandés... Pues tirando. La universidad ofrece un curso básico (muy básico) a los alumnos que estamos de Erasmus y el próximo 19 de diciembre tenemos el examen!!!

Chapurrear, no lo chapurreo; aunque he aprendido las palabras típicas: los saludos, los días de la semana, las horas, los colores y algo de vocabulario específico de la clínica (rug, pijn, afspracht...).

En otros campos, no obstante, voy más avanzado que muchos holandeses. Sé el Padrenuestro, el Avemaría, el Yo confieso y la mayoría de contestaciones de la Misa; el problema es que eso no entra en el examen, jeje.

mòmo dijo...

!Fantàstico esto de secuestrar ninos malos y llevarlos a Espana! (De algùn sitio tenian què haber salido tantos politicos)...

Marc Roig Tió dijo...

Mòmo, supongo que escribes desde el extranjero porque vaya ortografía. Ya me han dicho que Nico no quiso acompañarte; una pena.

Lo de los niños malos lo descubrí tarde. Me he portado tan bien que no quieren llevarme a España de gratis. Tendré que coger el avión y pagar el billete.